y la dulzura, comprender los infinitos matices de la codicia es indispensable para que en nosotros nazca la filantropía y el altruismo. Si queremos encontrar la felicidad debemos de eliminar nuestros errores y defectos.
El bien y el mal no existen una cosa es buena cuando nos conviene y mala cuando no nos conviene es cuestión de conveniencias egoístas y caprichos de la mente.
Los términos bien y mal sirven siempre para justificar o condenar nuestros propios errores,
Si lo quieres ver con tu corazón, únete a los sentimientos nobles, al altruismo, al dinamismo, a la alegría y, como ya dijimos, háblale a ÉL en tu corazón.
V. M. Lakhsmi Daimon
Si lo quieres ver, con los ojos físicos, lo encontrarás en tus hermanos, en los humanos y en todo lo que tiene vida.
Si lo quieres ver con la imaginación, trata de internarte en el espacio infinito.
Observando las culturas serpentinas que han existido, podemos constatar que la búsqueda del hombre a Dios se ha conjugado con la búsqueda de Dios al hombre.
El hombre, quizás desesperado, busca a Dios, lo busca dentro de las multitudes, grita a los cuatro vientos;
Este monte que hablan los Evangelios es el espacio. Durante las horas del sueño, todas las almas vagan por el monte y visitan diferentes lugares, van adonde su corazón les lleve.
V. M. Samael Aun Weor
Y pasada aquella voz, Jesús fue hallado solo, y ellos callaron; y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto.
Y aconteció al día siguiente, que apartándose ellos del monte, gran compañía les salió al encuentro”. (Lucas 9:28-37).
Somos almas que tenemos cuerpos. Pero el cuerpo no es sino el vestido del alma. El cuerpo no piensa, la que piensa es el alma. El cuerpo no ama, la que ama es el alma. El cuerpo no desea, quien desea es el alma. El cuerpo es únicamente un vestido del alma.
mientras se hacen maduros para estudiar la sabiduría de Dios.
Todos los ángeles inocentes de la tierra, del agua, del fuego y del aire obedecen a la Bendita Diosa del Mundo.
V. M. Samael Aun Weor
Cuando la humanidad molesta demasiado, ella hace lo que todas las madres con sus hijos. Les regala juguetes para que se diviertan; deposita en la mente de los inventores la radio, el avión, el automóvil, etc., para que sus hijos se diviertan,
La conciencia de la Naturaleza enseña al tímido pajarillo a construir su nido. La conciencia de la Naturaleza palpita en el corazón del árbol, en el corazón del tímido gusanito que se arrastra por la tierra, en el corazón del águila,