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— ANTONIO MOHAMED: “La partida de mi hijo Farid fue lo más duro de mi vida. Tuvimos un accidente en Alemania, en plena Copa del Mundo. Éramos ocho en la motorhome, íbamos a baja velocidad, y nos chocaron de atrás a 200 km/h unos jóvenes que venían festejando. La camioneta se partió y Farid fue el único. Él tenía 9 años. ¿Por qué él? ¿Por qué no yo? Éramos todos adultos, todos de 90 kilos… ¿Por qué justo él? Me lo pregunté mil veces. No hay consuelo. Nadie tiene palabras para ese dolor. Nadie te lo puede explicar.”
“Estuve años sin poder ver un video suyo. Las fotos apenas las soportaba. Los terapeutas me decían que con el tiempo iba a poder recordar con una sonrisa… y tenían razón. Tardé 15 años, pero un día, viendo una foto de cuando jugamos juntos en Alemania, me acordé de una anécdota donde me decía: ‘Dale, pa, jugá en serio’… y me reí. Ahí entendí que el recuerdo no tenía que doler siempre. También me acordé de que su sueño era que yo subiera a Huracán a Primera y fuera campeón con Monterrey. Se lo prometí y lo logré. Cuando lo cumplí, dejé de llevar el rosario que usaba en cada partido. Era como decirle: ya está, lo hicimos, lo conseguimos juntos.”

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