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Nacido en Autlán de Navarro, “El Jefe Rayas” encabezó investigaciones que aún después de tanto tiempo, siguen resonando en la actualidad
Carlos Rayas, jefe de Homicidios de la antigua Procuraduría, que sigue brillando a 17 años de su muerte
La mañana del viernes 3 de abril del 2009, se suscitó uno de los capítulos más tristes en la historia policiaca y del Ministerio Público de Jalisco; asesinos a sueldo terminaron con la vida del jefe de la División de Homicidios Intencionales, Carlos Alberto Rayas Rodríguez, un funcionario que llevaba toda una carrera dentro de la Procuraduría General de Justicia del Estado -hoy Fiscalía del Estado-, en donde, combinando su juventud y su tesón, resolvió una importante cantidad de casos, algunos de los cuales aún resuenan en los tiempos actuales.
Basta recordar la masacre de siete personas en el despacho de abogados Rangel, García y Asociados, situado en la Calle Filadelfia, de la Colonia Providencia, en Guadalajara, la tarde del jueves 13 de marzo del año 2008, un asunto que fue resuelto por “El Jefe Rayas” y su equipo de investigadores, quienes lograron la captura de cuatro individuos, a los que apenas en noviembre del 2025 se les acaba de dictar una condena de 50 años de cárcel.
O también el crimen ocurrido el viernes 23 de enero del 2009, en agravio de Heidi Jurado Belloc, una mujer de 34 años a quien su marido mandó asesinar, y por el cual, gracias a la estrategia legal trazada por Carlos Alberto Rayas, fueron detenidos el esposo de la fallecida y tres sicarios, a pesar de que el jefe de la División de Homicidios ya había sido asesinado. La muerte de la joven mujer, fue cometida en Avenida Colomos al cruce con Pablo Neruda, cuando iba al volante de su Nissan Tiida modelo 2008, color blanco, instantes después de haber dejado a su pequeño hijo en un kínder de la Colonia Providencia.
En ese caso, el cónyuge de Heidi, de nombre Eugenio Ladra, hijo de españoles, quería a como diera lugar que se le tomara declaración al inicio de las indagatorias, pues por consejo de su abogado pensaba declararse inocente. Rayas se negó y espero a reunir pruebas; Eugenio fue llamado a comparecer meses después, sin saber que los gatilleros ya estaban detenidos y lo inculparon, entonces no pudo negar su autoría intelectual. Rayas había sido asesinado, pero la forma en que planeó la investigación dio resultado. Los cuatro detenidos purgan una condena de 38 años de prisión.
Un notable asunto más que “El Jefe Rayas” investigó y resolvió, esto cuando era el responsable de la División de Robo a Bancos -otra de las áreas en la que trabajó y destacó- fue el de un cuantioso golpe a la bóveda de la sucursal Banorte en la Avenida Américas, cerca de la Glorieta Colón, en Guadalajara, cometido a través de un túnel en abril del 2005, el cual fue cavado desde las instalaciones de un bolerama abandonado.
Por este último atraco, Rayas y los agentes bajo su mando detuvieron a una banda de ladrones encabezada por un hombre de nacionalidad peruana y se logró la recuperación de buena parte del botín. En las indagatorias, contó con la participación de su tocayo Carlos Alberto Rodríguez Ramírez, “El Güero”, otro entrañable funcionario de la ex procuraduría, quien fue asesinado a tiros ocho años después.
Pero además de las pesquisas, esclarecimientos y capturas que encabezó “El Jefe Rayas”, destacó por su conocimiento de la Procuraduría del Estado, en donde inició en los albores de la década de los 90, y fue escalando desde los primeros peldaños del organigrama, por méritos propios.
Independientemente del área en la que se desempeñara, Rayas siempre se comportó con quienes le tratamos, de manera gentil y muy cordial, incluso bromista y con camaradería, sin importar las fuertes cargas de trabajo y presión que llevaba a sus espaldas. Tenía la madurez necesaria de un adulto para la alta encomienda que desempeñaba y la inocencia y simpatía de un muchachillo, que alivianaban el estrés generado en…
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