Taking Hayek Quite Super Duper Extremely Seriously

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Taking Hayek Quite Super Duper Extremely Seriously provides an ongoing seminar on the science & ideas of the glorious and stupendous and amazing Friedrich Hayek

Ancapistan In My Head Katılım Kasım 2025
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Thomas Sowell Quotes
Thomas Sowell Quotes@ThomasSowell·
“Nobody with open eyes can any longer doubt that the danger to personal freedom comes chiefly from the left.” — Friedrich Hayek
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antiliquidez
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@HayekianBanker “Look at me, I’m and expert on sucking Hayek d*** at all cost 🤓☝️”
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Banquero Hayekiano
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Didn't understand Hayek award
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Miguel Hernández@miguelhzv

El debate sobre la deshomogeneización de Mises y Hayek en el cálculo económico socialista. Mises en 1920 dijo que el socialismo era imposible como sistema de asignación racional. El argumento es que sin propiedad privada sobre los medios de producción no hay intercambio genuino de factores, sin intercambio genuino de los factores no hay precios monetarios reales, sin precios no hay cálculo cardinal, sin cálculo no hay forma de comparar usos alternativos de recursos escasos. No es un problema de cantidad de información ni de capacidad computacional. Es que el dato mismo que necesitás para calcular (el precio monetario surgido de pujas competitivas entre propietarios que arriesgan lo suyo) no existe sin la institución de la propiedad privada. Eliminá la propiedad y eliminás la posibilidad de racionalidad económica. Punto. Hayek desplazó el eje. En lugar de propiedad y cálculo, puso el acento en el conocimiento disperso y coordinación. Los precios, en su marco, son señales que transmiten información fragmentaria que ningún planificador podría centralizar. Es una observación valiosa sobre cómo funciona el mercado, no lo niego. Pero como argumento contra el socialismo, es débil. Porque si el problema es que el planificador no tiene suficiente información, entonces en principio podría tenerla. Con mejores computadoras, con inteligencia artificial, con mecanismos de revelación de preferencias. La puerta queda entreabierta y por ella entraron Lange, Taylor y todos los socialistas de mercado del siglo XX con sus soluciones que Mises ya había refutado de raíz antes de que Hayek publicara una sola línea sobre el tema. Salerno rastreó la genealogía intelectual y lo que encontró es algo revelador. Hayek no hereda de Menger y Böhm-Bawerk en este punto; hereda de Wieser, quien creía que un dictador omnisciente sí podría calcular mediante imputación de valores subjetivos sin necesidad de intercambio real. Mises rompió con Wieser explícitamente. Hayek no. Hoppe lo formuló lógicamente: «El socialismo es un problema de propiedad, no de conocimiento». Pensalo así: una familia centraliza conocimiento, una empresa centraliza conocimiento, un CEO toma decisiones con información incompleta. Nadie diría que una familia o una corporación son socialistas por eso. Funcionan porque operan dentro de un marco de propiedad privada donde los precios externos existen y permiten el cálculo económico. Lo que distingue al socialismo no es la centralización de información sino la abolición de la propiedad privada sobre los factores productivos. Dales al planificador soviético toda la información del universo (cada preferencia de cada consumidor, cada dato técnico de cada fábrica, cada variable climatológica) y sigue sin poder calcular, porque el problema no es que le falten datos sino que le falta la institución que genera los únicos datos económicamente significativos. Hoppe desarma también la metáfora más famosa de Hayek del estaño. Hayek dice que cuando sube el precio del estaño, los usuarios no necesitan saber por qué: el precio comunica la escasez. Y esto suena elegante, pero invierte la causalidad. El precio no comunica nada como si fuera un mensaje codificado. El precio es el resultado de intercambios previos entre propietarios. Sin propiedad, no hay intercambio. Sin intercambio, no hay precio. Sin precio, no hay nada que comunicar. El conocimiento que supuestamente transmiten los precios no existe fuera del marco institucional que los genera. Confundir la causa con el efecto es exactamente lo que hace vulnerable al argumento hayekiano. Hülsmann profundizó en otro flanco que la versión hayekiana descuida, el juicio empresarial. Conocimiento sin juicio es estéril. El empresario no es un receptor pasivo de señales de precios; es un actor que estima, arriesga y transforma. Aprecia el valor futuro de factores productivos bajo incertidumbre radical, y esa apreciación solo tiene sentido cuando arriesga su propia propiedad. El beneficio y la pérdida no son meros indicadores; son el mecanismo disciplinario que filtra juicios correctos de incorrectos. Un burócrata que administra recursos ajenos puede conocer todo lo que quieras, pero sin skin in the game su juicio carece de la disciplina que solo impone la pérdida personal. Hülsmann insiste que la apreciación empresarial presupone propiedad, no información. Y sin apreciación no hay cálculo posible, por muchos datos que acumules. Kinsella conectó esto con el derecho, un ángulo que habitualmente se ignora. El cálculo económico presupone resolución pacífica de conflictos sobre recursos escasos. La propiedad privada no es solo una condición del cálculo; es la condición de la paz social que hace posible el intercambio. Abolir la propiedad no solo destruye los precios; genera conflicto endémico sobre quién usa qué recurso y cómo. Y en un régimen de conflicto permanente, la noción misma de coordinación de conocimiento es una fantasía académica. Herbener situó a Mises donde corresponde, en la línea directa Menger-Böhm-Bawerk, deductiva, praxeológica, centrada en la acción humana y la propiedad. Hayek se desvía hacia un evolucionismo más empirista, más sociológico, donde las instituciones emergen por selección ciega y el conocimiento tiene primacía sobre la propiedad. Hay mérito descriptivo en eso, pero como argumento contra el socialismo es una degradación. Rothbard escribió mientras caía el Muro y su tono es de vindicación histórica. La URSS no colapsó porque le faltaran computadoras o porque el conocimiento estuviera mal coordinado. Colapsó porque nunca pudo calcular. Sobrevivió décadas parasitando los precios del mundo capitalista para sus propias decisiones internas y usando el mercado negro como válvula de escape. Cuando esos soportes externos se debilitaron, el edificio se derrumbó. Los que decían que Hayek había ganado el debate se quedaron cortos. Quien ganó fue Mises, porque su argumento era el correcto, no es un problema práctico que se resuelve con mejor tecnología o mejor gestión. Es un problema lógico inherente a la abolición de la propiedad. Yeager intentó salvar la homogeneización reduciendo el cálculo a la aritmética, una vez que tenés los datos, calcular es trivial. Salerno lo destruyó en la réplica. El problema del cálculo en Mises no es de manipulación matemática de datos dados. Es del origen y la significatividad de esos datos. ¿De dónde salen los precios? De intercambios voluntarios entre propietarios que arriesgan su capital. Sin propiedad, los datos simplemente no se generan. No es que el planificador tenga los datos y no sepa sumarlos; es que los datos no existen. Yeager, al homologar cálculo con conocimiento, termina involuntariamente del lado de Lange. Huerta de Soto hace la síntesis más completa. Reconoce diferencias, aprecia (demás) los aportes de Hayek al análisis del proceso de mercado, pero se planta en la línea dura, el socialismo es agresión institucional contra la función empresarial. Sin propiedad privada, la función empresarial no puede generar la información que permite el cálculo. Todo lo que Hayek describe (descubrimiento, coordinación, aprendizaje) presupone un marco institucional de propiedad que el socialismo destruye. El dinamismo hayekiano es real, pero es un fenómeno derivado. La causa es la propiedad. Y Huerta de Soto además cierra la puerta a las fantasías contemporáneas, ni la inteligencia artificial, ni el big data, ni los precios sombra resuelven nada, porque el problema nunca fue computacional. Fue y sigue siendo institucional. Cada avance computacional revive la esperanza socialista creyendo que ahora sí podemos centralizar la información. (tengo un artículo sobre el tema) Si se hubiera mantenido la formulación original de Mises (sin propiedad no hay cálculo, y no hay tecnología que lo sustituya), esas respuestas habrían sido reconocidas como absurdas desde el primer día. Y hoy el argumento vuelve con disfraces nuevos. Te dicen que con inteligencia artificial se puede planificar una economía. Leigh Phillips y Michal Rozworski dicen que los algoritmos de Amazon o Walmart ya son planificación central que funciona. Pero ignoran que Amazon opera dentro de un mercado de precios libres, con propiedad privada, competencia y riesgo empresarial. Lo que Amazon logra internamente es cálculo dentro de un marco capitalista, usando precios externos como referencia. Eliminá ese marco y Amazon se convierte en otro Gosplan. La tecnología no sustituye a la propiedad. Nunca lo hizo y nunca lo hará, porque el problema no es técnico. Es praxeológico. La propiedad privada no es un complemento del mercado. Es su condición de existencia. Sin propiedad no hay intercambio. Sin intercambio no hay precios. Sin precios no hay cálculo. Sin cálculo no hay racionalidad económica. Sin racionalidad económica no hay civilización compleja. La cadena es lógica, no empírica, y ningún avance tecnológico la altera porque no ataca el eslabón correcto. Mises resolvió el debate del cálculo socialista en 1920. Salerno, Hoppe, Rothbard, Hülsmann y Kinsella lo profundizaron, lo blindaron y lo conectaron con la teoría de la propiedad y el derecho. Hayek aportó observaciones útiles sobre el funcionamiento del mercado, pero su reformulación del problema como cuestión de conocimiento fue un desvío. El socialismo no es difícil. No es ineficiente. No es un problema de gestión, de información o de tecnología. Es imposible como sistema de organización racional. Y lo es por una razón que ningún progreso técnico puede superar, destruye la propiedad privada, y con ella, toda posibilidad de cálculo económico.

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Miguel Hernández
Miguel Hernández@miguelhzv·
El debate sobre la deshomogeneización de Mises y Hayek en el cálculo económico socialista. Mises en 1920 dijo que el socialismo era imposible como sistema de asignación racional. El argumento es que sin propiedad privada sobre los medios de producción no hay intercambio genuino de factores, sin intercambio genuino de los factores no hay precios monetarios reales, sin precios no hay cálculo cardinal, sin cálculo no hay forma de comparar usos alternativos de recursos escasos. No es un problema de cantidad de información ni de capacidad computacional. Es que el dato mismo que necesitás para calcular (el precio monetario surgido de pujas competitivas entre propietarios que arriesgan lo suyo) no existe sin la institución de la propiedad privada. Eliminá la propiedad y eliminás la posibilidad de racionalidad económica. Punto. Hayek desplazó el eje. En lugar de propiedad y cálculo, puso el acento en el conocimiento disperso y coordinación. Los precios, en su marco, son señales que transmiten información fragmentaria que ningún planificador podría centralizar. Es una observación valiosa sobre cómo funciona el mercado, no lo niego. Pero como argumento contra el socialismo, es débil. Porque si el problema es que el planificador no tiene suficiente información, entonces en principio podría tenerla. Con mejores computadoras, con inteligencia artificial, con mecanismos de revelación de preferencias. La puerta queda entreabierta y por ella entraron Lange, Taylor y todos los socialistas de mercado del siglo XX con sus soluciones que Mises ya había refutado de raíz antes de que Hayek publicara una sola línea sobre el tema. Salerno rastreó la genealogía intelectual y lo que encontró es algo revelador. Hayek no hereda de Menger y Böhm-Bawerk en este punto; hereda de Wieser, quien creía que un dictador omnisciente sí podría calcular mediante imputación de valores subjetivos sin necesidad de intercambio real. Mises rompió con Wieser explícitamente. Hayek no. Hoppe lo formuló lógicamente: «El socialismo es un problema de propiedad, no de conocimiento». Pensalo así: una familia centraliza conocimiento, una empresa centraliza conocimiento, un CEO toma decisiones con información incompleta. Nadie diría que una familia o una corporación son socialistas por eso. Funcionan porque operan dentro de un marco de propiedad privada donde los precios externos existen y permiten el cálculo económico. Lo que distingue al socialismo no es la centralización de información sino la abolición de la propiedad privada sobre los factores productivos. Dales al planificador soviético toda la información del universo (cada preferencia de cada consumidor, cada dato técnico de cada fábrica, cada variable climatológica) y sigue sin poder calcular, porque el problema no es que le falten datos sino que le falta la institución que genera los únicos datos económicamente significativos. Hoppe desarma también la metáfora más famosa de Hayek del estaño. Hayek dice que cuando sube el precio del estaño, los usuarios no necesitan saber por qué: el precio comunica la escasez. Y esto suena elegante, pero invierte la causalidad. El precio no comunica nada como si fuera un mensaje codificado. El precio es el resultado de intercambios previos entre propietarios. Sin propiedad, no hay intercambio. Sin intercambio, no hay precio. Sin precio, no hay nada que comunicar. El conocimiento que supuestamente transmiten los precios no existe fuera del marco institucional que los genera. Confundir la causa con el efecto es exactamente lo que hace vulnerable al argumento hayekiano. Hülsmann profundizó en otro flanco que la versión hayekiana descuida, el juicio empresarial. Conocimiento sin juicio es estéril. El empresario no es un receptor pasivo de señales de precios; es un actor que estima, arriesga y transforma. Aprecia el valor futuro de factores productivos bajo incertidumbre radical, y esa apreciación solo tiene sentido cuando arriesga su propia propiedad. El beneficio y la pérdida no son meros indicadores; son el mecanismo disciplinario que filtra juicios correctos de incorrectos. Un burócrata que administra recursos ajenos puede conocer todo lo que quieras, pero sin skin in the game su juicio carece de la disciplina que solo impone la pérdida personal. Hülsmann insiste que la apreciación empresarial presupone propiedad, no información. Y sin apreciación no hay cálculo posible, por muchos datos que acumules. Kinsella conectó esto con el derecho, un ángulo que habitualmente se ignora. El cálculo económico presupone resolución pacífica de conflictos sobre recursos escasos. La propiedad privada no es solo una condición del cálculo; es la condición de la paz social que hace posible el intercambio. Abolir la propiedad no solo destruye los precios; genera conflicto endémico sobre quién usa qué recurso y cómo. Y en un régimen de conflicto permanente, la noción misma de coordinación de conocimiento es una fantasía académica. Herbener situó a Mises donde corresponde, en la línea directa Menger-Böhm-Bawerk, deductiva, praxeológica, centrada en la acción humana y la propiedad. Hayek se desvía hacia un evolucionismo más empirista, más sociológico, donde las instituciones emergen por selección ciega y el conocimiento tiene primacía sobre la propiedad. Hay mérito descriptivo en eso, pero como argumento contra el socialismo es una degradación. Rothbard escribió mientras caía el Muro y su tono es de vindicación histórica. La URSS no colapsó porque le faltaran computadoras o porque el conocimiento estuviera mal coordinado. Colapsó porque nunca pudo calcular. Sobrevivió décadas parasitando los precios del mundo capitalista para sus propias decisiones internas y usando el mercado negro como válvula de escape. Cuando esos soportes externos se debilitaron, el edificio se derrumbó. Los que decían que Hayek había ganado el debate se quedaron cortos. Quien ganó fue Mises, porque su argumento era el correcto, no es un problema práctico que se resuelve con mejor tecnología o mejor gestión. Es un problema lógico inherente a la abolición de la propiedad. Yeager intentó salvar la homogeneización reduciendo el cálculo a la aritmética, una vez que tenés los datos, calcular es trivial. Salerno lo destruyó en la réplica. El problema del cálculo en Mises no es de manipulación matemática de datos dados. Es del origen y la significatividad de esos datos. ¿De dónde salen los precios? De intercambios voluntarios entre propietarios que arriesgan su capital. Sin propiedad, los datos simplemente no se generan. No es que el planificador tenga los datos y no sepa sumarlos; es que los datos no existen. Yeager, al homologar cálculo con conocimiento, termina involuntariamente del lado de Lange. Huerta de Soto hace la síntesis más completa. Reconoce diferencias, aprecia (demás) los aportes de Hayek al análisis del proceso de mercado, pero se planta en la línea dura, el socialismo es agresión institucional contra la función empresarial. Sin propiedad privada, la función empresarial no puede generar la información que permite el cálculo. Todo lo que Hayek describe (descubrimiento, coordinación, aprendizaje) presupone un marco institucional de propiedad que el socialismo destruye. El dinamismo hayekiano es real, pero es un fenómeno derivado. La causa es la propiedad. Y Huerta de Soto además cierra la puerta a las fantasías contemporáneas, ni la inteligencia artificial, ni el big data, ni los precios sombra resuelven nada, porque el problema nunca fue computacional. Fue y sigue siendo institucional. Cada avance computacional revive la esperanza socialista creyendo que ahora sí podemos centralizar la información. (tengo un artículo sobre el tema) Si se hubiera mantenido la formulación original de Mises (sin propiedad no hay cálculo, y no hay tecnología que lo sustituya), esas respuestas habrían sido reconocidas como absurdas desde el primer día. Y hoy el argumento vuelve con disfraces nuevos. Te dicen que con inteligencia artificial se puede planificar una economía. Leigh Phillips y Michal Rozworski dicen que los algoritmos de Amazon o Walmart ya son planificación central que funciona. Pero ignoran que Amazon opera dentro de un mercado de precios libres, con propiedad privada, competencia y riesgo empresarial. Lo que Amazon logra internamente es cálculo dentro de un marco capitalista, usando precios externos como referencia. Eliminá ese marco y Amazon se convierte en otro Gosplan. La tecnología no sustituye a la propiedad. Nunca lo hizo y nunca lo hará, porque el problema no es técnico. Es praxeológico. La propiedad privada no es un complemento del mercado. Es su condición de existencia. Sin propiedad no hay intercambio. Sin intercambio no hay precios. Sin precios no hay cálculo. Sin cálculo no hay racionalidad económica. Sin racionalidad económica no hay civilización compleja. La cadena es lógica, no empírica, y ningún avance tecnológico la altera porque no ataca el eslabón correcto. Mises resolvió el debate del cálculo socialista en 1920. Salerno, Hoppe, Rothbard, Hülsmann y Kinsella lo profundizaron, lo blindaron y lo conectaron con la teoría de la propiedad y el derecho. Hayek aportó observaciones útiles sobre el funcionamiento del mercado, pero su reformulación del problema como cuestión de conocimiento fue un desvío. El socialismo no es difícil. No es ineficiente. No es un problema de gestión, de información o de tecnología. Es imposible como sistema de organización racional. Y lo es por una razón que ningún progreso técnico puede superar, destruye la propiedad privada, y con ella, toda posibilidad de cálculo económico.
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Jackalope Rider
Jackalope Rider@JackalopeRider1·
"Libertarianism has no answer for [situation plenty of libertarian books have been written about]."
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F. A. Hayek Quotes
F. A. Hayek Quotes@FAHayekSays·
Hayek on why true thinkers should be wary of popularity: “There is, in fact, never so much reason for the political philosopher to suspect himself of failing in his task as when he finds that his opinions are very popular. It is by insisting on considerations which the majority do not wish to take into account, by holding up principles which they regard as inconvenient and irksome, that he has to prove his worth.”
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Antagonist Hani
Antagonist Hani@AntagonistHani·
Saying a woman in her mid 30s has hit the wall but wokely lol
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Ten books you must read before you die: The Road to Serfdom The Road to Serfdom The Road to Serfdom The Road to Serfdom The Road to Serfdom The Road to Serfdom The Road to Serfdom The Road to Serfdom The Road to Serfdom The Road to Serfdom
Center for a Stateless Society@c4ssdotorg

Ten books you must read before you die: Markets Not Capitalism The Anatomy of Escape Instead of a Book The Individualist Anarchists Organization Theory Conscience of an Anarchist Dear America National Economic Planning: What is Left? Total Freedom Dialectics of Liberty

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F. A. Hayek Quotes@FAHayekSays·
“The clash between planning and democracy arises simply from the fact that the latter is an obstacle to the suppression of freedom which the direction of economic activity requires.” — Friedrich Hayek
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Libertwinkian
Libertwinkian@UkroTuranist·
@HayekIsSerious What a poser, If you actually took Hayek seriously you would've listed the entire collected works.
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Friedrich Hayek: “Social justice is a demand that the state should treat different people differently in order to place them in the same position.”
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Thomas Sowell Quotes@ThomasSowell·
“Inflation is probably the most important single factor in that vicious circle wherein one kind of government action makes more and more government control necessary.” — Friedrich Hayek
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“More harm and misery have likely been caused by men determined to use coercion to stamp out a moral evil than by men intent on doing evil.” — Friedrich Hayek
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