
✍ 𝗖𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿𝗶𝗼 | 𝗙𝗲𝗰𝗵𝗮 𝟯𝟰
Por fin se terminó una temporada que parecía que nunca iba a terminar. Como muy pocas veces, el año empezó, se desarrolló y se definió de la misma manera. Siempre supimos que este equipo no podía tener ninguna pretensión. En ningún momento hubo ilusión. Vimos 36 partidos y nunca pudimos decir “che, qué bien jugó Quilmes”. Por eso se hizo tan largo y por eso el pitazo de Macheroni ante Tristán Suárez fue más un alivio que una decepción.
Del partido no hay mucho para decir. Se vieron dos diferencias muy evidentes. Una, los 14 puntos de distancia que marca la tabla de posiciones. Otra, la distancia lógica entre un equipo que jugó por algo, con una estructura casi de memoria y hombres de experiencia y por el otro lado un grupo de jugadores mayormente novatos que nunca se juntaron entre sí para armar un conjunto. Derrota previsible y justa.
En febrero, antes del inicio del campeonato, hicimos un informe del mercado de pases, con detalle de los refuerzos, y alertamos sobre un armado inconsistente y desordenado. Sumado ello a la licuadora de problemas que fue Quilmes en 2025, el resultado es el puesto 15 de 18 clubes en la zona A. Es decir, alrededor del 60° escalón del fútbol argentino, considerando que hay 30 en primera. No pasó jamás en la historia.
Se fue la octava temporada consecutiva en la B Nacional: una final, tres cuartos de final del Reducido, una de intrascendencia total y tres años sufriendo con el descenso. Al margen del reciente cambio de autoridades, la necesidad de protagonismo es urgente. El ascenso es para pocos, pero Quilmes debe pelear el campeonato en 2026. No sólo lo exige la historia, también la economía de un club que en el ascenso es apenas viable.
El escenario es complejo: hay que tomar muchas decisiones con un margen de error muy bajo. La nueva dirigencia heredó un plantel que no deja ni la mínima base. Hay que tirar la casa abajo y construir otra. Lo que sí hay es tiempo: casi cuatro meses para preparar un armado serio. Quedó claro que no es sólo poner plata: este año se gastó mucha y no sirvió para nada. Hay que trabajar, saber y acertar. Si no, seguiremos en el mismo lamento.

Español
