
FEDECÁMARAS MIENTE: LOS TRABAJADORES NO QUEBRARON LAS EMPRESAS
Pretender responsabilizar a los trabajadores por la quiebra de empresas debido a los pasivos laborales no solo es falso, es una manipulación que encubre el verdadero problema: un modelo económico basado en la expropiación, la corrupción y la destrucción institucional.
Las empresas en Venezuela no quebraron por pagar derechos laborales. Quebraron porque fueron expropiadas, intervenidas, perseguidas y sometidas a un sistema donde producir depende de someterse al poder político y pagar comisiones ilegales.
Hoy, para que una empresa funcione, no basta con ser eficiente: el empresario honesto tiene que “bajarse de la mula”. Hay que pagar. Hay que someterse. Ese es el verdadero costo que destruye al aparato productivo.
En el caso petrolero, la situación es aún más grave y vergonzosa porque:
Se aplica la discriminación política mediante la lista Tascón, violando el derecho al trabajo.
Se impone la bonificación ilegal del salario, eliminando derechos y prestaciones.
Se destruyeron las convenciones colectivas.
El Estado mantiene una deuda de miles de millones de dólares con empresas contratistas, a las que además se les exige pagar hasta 70% en comisiones corruptas para poder cobrar lo que legítimamente se les debe.
¿Y Fedecámaras, la cúpula empresarial, culpa a los trabajadores?
Esa cúpula y sus "expertos" están lejos de proteger los derechos de los verdaderos empresarios. Son cómplices de un modelo que destruyó empresas, derechos laborales y la producción nacional. Ahora hablan de productividad, un concepto que no tiene cabida en la Venezuela actual sin servicios, sin legalidad, sin insumos.
Los trabajadores no son el problema.
El problema es un sistema que premia la corrupción, castiga la productividad y esclaviza al trabajador.
Quien hoy culpa al trabajador, se pone del lado de quienes quebraron el país.
Iván Freites Chirino
Secretario General (T) del SUTPGEF
Secretario de Profesionales y Técnicos de la FUTPV
Español
















