Carlos Lazzarino Palermo@lazzarinocarlos
Lo que más duele de Peñarol hoy no son los resultados
Estuve reflexionando seriamente sobre el momento de Peñarol. Llegar a conclusiones no es sencillo, aunque cada uno puede formarse la suya en función de las experiencias vividas, del conocimiento que tenga del club y de las vivencias, el intelecto y la cultura que cada persona acumula. De esa combinación surgen miradas que, aunque subjetivas, pueden servir para construir una idea colectiva sobre hacia dónde debe ir la institución.
En lo personal, desde muy chico, con mi abuelo y mi padre, siempre estuvimos cerca del club. Más adelante me tocó vivir el quinquenio siendo muy joven, gracias al Cr. JP Damiani que me dio la posibilidad de acompañarlo durante esos cinco años. De ese período me traje una copa que hoy engalana mi biblioteca, por encima de otras cosas que pueden ser importantes, aunque ninguna tiene el sentido que esa tiene para quienes somos manyas. Después seguí vinculado al club a nivel de asesorías, con acercamientos en distintos momentos, aunque siempre desde afuera, porque la vida profesional no me daba tregua y Peñarol exige un tiempo que no es part‑time. Cuando uno es honesto con el club y entiende eso, no se trata de tener un carné ni de sentir la vanidad de decir “soy dirigente” sin aportar nada, como lamentablemente sucede.
Lo cierto es que en todos estos años nunca había visto algo como lo de los últimos meses. Lo que más me preocupa no son solo los resultados, porque eso puede cambiarse, sino la gente. No hablo del presidente o del técnico, porque criticarlos hoy es facilísimo, sino del entorno que rodea a Peñarol. Desde que ingresé a los espacios de X lo hice con la intención de aportar, no de construir una imagen ni de buscar nada personal, porque Peñarol es parte de mi vida y todo lo que digo nace de un sentimiento profundo que jamás ensuciaría con intereses ajenos al club.
En este tiempo encontré gente notable que aporta y tiene ganas, aunque también aparecen los otros, los que operan en las sombras, agravian e insultan. Esos son la escoria que rodea al club, porque no tienen cultura, ni capacidad, ni nada que ofrecer más que desestabilización o la intención de mantener un statu quo o, peor aún, de acceder con ideas que están en las antípodas de lo que Peñarol representa.
La primera reflexión es que debemos dejar de lado a presidente y técnico, porque ellos pasarán como tantos otros. Los que deben decidir el destino del club somos nosotros, sin colocarnos en una atalaya, porque como yo hay muchos. También hay otros que son patéticos, que quieren acceder al club y son peores que los que están. Recuerdo una frase de mi abuela que aplica perfectamente: es peor el remedio que la enfermedad. Operan desde la ignorancia, creyendo que Peñarol son cinco o seis títulos escritos en un papel cualquiera y que desde ahí surge mágicamente una estrategia para pelear la Libertadores.
Si alguien me pregunta sobre medicina, respondo que no soy médico y recomiendo consultar a uno, porque el respeto profesional y la validación del conocimiento son el primer paso para cualquiera que pretenda hablar con autoridad. Por eso, después de años de trabajo en empresas, de reingeniería de procesos, de consultoría en toda Sudamérica para varios clubes, de conocer hacia dónde van FIFA y Conmebol en materia de gestión profesional, escuchar a personas que no tienen idea de nada de eso y que pretenden llevar a Peñarol a un ostracismo que es pura desidia me lleva a preguntarme si vale la pena seguir luchando cuando muchos creen que esto es magia.
Escuchar a personas con años en el club decir que las prioridades son tan vanas como vestirse de frac y salir en calzoncillos y descalzo, es desolador. Algunos creen que somos tontos o que con cuatro palabras graciosas nos van a llevar como ganado. La verdad es que estoy desilusionado con la gente de Peñarol, aunque no hablo de Diego o Ruglio, porque ellos ya tienen sus responsabilidades y lo he dicho con respeto y seriedad. Hoy no los veo como el problema futuro, porque representan el presente, una realidad difícil de cambiar. Cuando pasan estas cosas se debe equilibrar el presente y pensar en el futuro, que está muy cerca, para que exista un cambio real.
Por más que a muchos les moleste, y después de interactuar con personas de la política del club, con socios votantes y con gente de todos los segmentos, creo que el problema de Peñarol no está solo en la directiva, sino también en quienes creen que pueden ser los salvadores sin tener armas intelectuales, profesionales ni culturales para reflotar al club. Esto no es tarea de uno, es tarea de varios que tengan conocimiento, sabiduría y profesionalismo, con una planificación estratégica seria y profesional. Ese plan existe, aunque la mayoría, como no lo entiende o no sabe cómo hacerlo, prefiere decir que no sirve. Entonces, ¿qué sirve? ¿Tienen idea de cómo se conforman hoy los clubes bajo las licencias FIFA Conmebol? Lo peor es que quienes se supone que saben, tampoco lo explican porque ni lo conocen.
Si antes de tomar la conducción del club no se expresan, ni se exponen entonces: ¿Qué vamos a votar? Muchos hablan que: "de después del Mundial", aunque un plan no se hace en veinticuatro horas. Peñarol merece algo serio. Hoy todo está tan cambiado que alguno puede agarrar la IA y pedir: “haceme un plan para Peñarol” y presentarlo como bandera.
Este tiempo me demostró que Peñarol tiene el gobierno que se merece y tendrá exactamente lo mismo, salvo que los socios se responsabilicen y comiencen a exigir planificaciones estratégicas, no relatos, ni anécdotas, ni banalidades. He escuchado a muchos y sinceramente dan pena, porque si ese es el camino, no esperemos demasiado.
Algunos dirán que critico que es este tipo y ¿Qué propone? Pues, tengo un plan 2027‑2029 que llevó tres meses de trabajo, basado en lo que es Peñarol, con conocimiento e información real, alineado a las licencias FIFA Conmebol y con dos anexos (el primero sobre cómo implementar el plan 2027‑2029 y el segundo sobre cómo llevar adelante los primeros tres meses de conducción). ¿Es perfecto? No, es totalmente perfectible. ¿Alguien quiere discutirlo? Hasta ahora nadie, porque todos están en la fácil de pegarle al presidente y al DT, temas que ya están perimidos. Si van a construir su base de conducción hablando de los errores del presidente o del técnico, o de anécdotas, el horizonte será oscuro.
En lo personal, esta lucha desgasta, no por falta de voluntad, sino porque muchos quieren estar y trasladan esa ansiedad a quienes no buscamos cargos, sino que tratamos, con total humildad de hacer. Quienes no necesitamos vivir de Peñarol, ni usar al club para la vanidad personal. Aunque parezca mentira, habemos gente así en el club, aunque no tengamos prensa, ni busquemos cámaras, porque no aporta nada mediático, ni hacemos tormentas en vasos de agua, como decía el Contador. Estas cosas no son para vanagloriarse mediáticamente, sino para ayudar al club.
Si alguien llegó leyendo hasta acá, gracias. Esté de acuerdo o no, es un honor que me haya leído y que tal vez se sienta identificado en algunas cosas. Igual que le dije al contador en 1997, esto es una picadora de carne y hoy, casi treinta años después, con las redes sociales es peor, una destructora que arrasa con todo lo que toca. Ojalá Peñarol encuentre el camino, aunque con lo que se ve, es difícil.