Joaquín Matamoros
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Joaquín Matamoros
@Joatinto
Me gusta el mar pero más me gustas tú.



Cuando el dolor no es suficiente: la infamia detrás del asesinato de mi amigo, Jimmy Ruiz. No ha sido fácil escribir esto. De hecho, es profundamente injusto tener que hacerlo. Pero cuando la persecución no tiene límites, cuando el odio y la manipulación buscan despojarnos incluso de nuestro propio dolor, el silencio no es una opción. El 5 de noviembre de 2024, mi vida cambió para siempre. Ese día asesinaron a Jimmy Ruiz Engracia, un amigo entrañable, un asesor brillante, un ser humano noble. Su muerte no solo dejó un vacío imposible de llenar, sino que desató una campaña de manipulación infame que intentó distorsionar lo evidente: lo mataron en un atentado dirigido contra mí. Jimmy, junto con dos amigos más, me acompañó ese día a la ciudad de Daule, a la plaza comercial *Mix Center*, para resolver un problema que parecía menor: la devolución de un dinero por una compra en una empresa de muebles. Nada hacía presagiar la tragedia que estaba por ocurrir. Semanas antes, yo había cobrado el primer cheque de esa devolución, acompañado de mi esposa y mi hijo recién nacido. Recuerdo que en esa visita la actitud de los representantes de la empresa ya era hostil. Después de ese encuentro, recibí una llamada inquietante. Quien se identificó como el gerente general de la empresa me advirtió, con insultos y amenazas veladas, que él mismo me entregaría el segundo cheque de $449,25 cuando regresara. Esa agresividad inusual me hizo tomar precauciones: el 5 de noviembre no fui solo, sino con Jimmy y dos amigos más. Pero ese hombre nunca apareció. En su lugar, una empleada me entregó el cheque sin mayores inconvenientes. Parecía que todo había terminado. Jimmy y yo nos despedimos en el estacionamiento; él partió primero en su auto, mientras yo subía al vehículo de mi cuñado, quien me había pasado a recoger. Segundos después, la tragedia. Un grupo de sicarios se acercó al vehículo de Jimmy y disparó más de 30 veces. Tengo la imagen en la retina. Lo mataron en el acto. Nosotros, aterrados, huimos del lugar y buscamos refugio. Luego, la noticia que nunca hubiera querido escuchar: Jimmy estaba muerto. La Fiscalía inició una investigación ese mismo día. Pero la inacción de la DINASED fue tan escandalosa como predecible: cámaras de seguridad, testigos, guardias del centro comercial, números telefónicos... todo quedó en el aire. En esas primeras 48 horas, el momento clave para detener a los responsables, no hicieron nada. Y entonces comenzó la infamia. Una fuente confiable me informó que, desde el inicio de la investigación, la fiscal general Diana Salazar presionó para involucrarme. Sí, leyeron bien: intentaron convertir a la víctima en sospechoso. No había pruebas, no había indicios, no había nada. Pero eso no importó. Salazar necesitaba construir una narrativa y encontró en la tragedia de Jimmy una oportunidad perversa. Fue el pretexto perfecto para incautarme mis dispositivos, en un abuso de poder que se concretó más adelante con la farsa llamada “caso Ligados”. ¿El verdadero motivo? No era justicia. Era venganza. Porque me atreví a fiscalizar el plagio de su tesis de postgrado y denunciar al poder más intocable y monstruoso del país: el de la banca privada y su relación con el lavado de dinero. A ese montaje judicial se sumó la maquinaria mediática. Teleamazonas, sin pruebas ni rigor, lanzó un reportaje absurdo sugiriendo que mi rol en el CPCCS tenía algo que ver con la muerte de Jimmy. Poco después, El Expreso publicó un panfleto escrito por Roberto Aguilar, un hombre consumido por el odio, que ni siquiera se tomó la molestia de verificar datos básicos: escribió sobre Sócrates Verduga y Augusto Verduga como si fueran dos personas distintas, insinuando que ambos estuvieron en el lugar del crimen. Un error tan grotesco que, hasta hoy, no ha sido corregido.🧵

Sigo sin entender para qué van a esos programas que no sirven de nada para que luego estén una semana manipulando sus palabras. En fin, la RC

Hoy he presentado formalmente mi solicitud para ser recibida el martes 11 de marzo en Comisión General, conforme al artículo 75 de la Constitución, que garantiza el derecho a la tutela judicial efectiva y el acceso a instancias públicas para la defensa de los derechos vulnerados. Yo soy víctima de violencia de género, mi caso es la prueba de cómo un partido político utilizó el dolor de las víctimas para alimentar su discurso, mientras puertas adentro encubrió, manipuló, mintió y hasta pretendieron callarme. No se puede hablar de derechos sin enfrentar la verdad. @AsambleaEcuador


Lo que Maduro está haciendo con su gente es inhumano y predecible: los regímenes autoritarios siempre abandonan a su pueblo. Y lo peor, en Ecuador hay quienes callan y justifican estas acciones. Con @DanielNoboaOk, el compromiso es claro: no nos dejaremos imponer cargas ajenas, pero sí estaremos ahí para los ecuatorianos que necesiten apoyo en su regreso. El socialismo del siglo XXI solo protege a sus líderes, no a su gente. Nosotros estamos con el pueblo. 🇪🇨 #EcuadorSeRespeta

Si van a hablar de violencia de género, mi testimonio debe ser escuchado. Yo, Soledad Padilla, soy víctima de violencia de género, soy la prueba fehaciente de esta realidad. Muchos han intentado silenciarme, pero la verdad no se oculta, he luchado y seguiré luchando exigiendo justicia. Espero poder ser escuchada, veo que ahora MUCHOS y MUCHAS que callaron y permitieron mi sufrimiento se presentan como defensores de esta lucha. No pueden apropiarse de un dolor que intentaron ocultar. Mañana solicitaré formalmente ser recibida por la @AsambleaEcuador.


Dios bendiga mi país, vamos con fe y esperanza. 🇪🇨🙏🏻 🇪🇨

Quién firmó el decreto 370? El candidato o el presidente? O el candidato @DanielNoboaOk ya no se acuerda lo que hacía como presidente. ¿Entonces no es muy loco decir que los 600 mil venezolanos que botará @realDonaldTrump los acogerá #DanielNoboa? Con bonos y casas???







