Jonathan Valdez
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Jonathan Valdez
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#GenshinImpact #Odette Odette, la Danzarina Nívea Prima ballerina de la Compañía Korolevski En Snezhnaya, lograr que la gente de las tierras heladas acuda por voluntad propia a un teatro no es tarea fácil. En los días de viento gélido, las personas prefieren acurrucarse junto a la chimenea antes que caminar por la nieve para ver una función. Sin embargo, la mayoría hace una excepción cuando se trata de ver los espectáculos de ballet de Odette. Cada vez que su nombre aparece en los carteles del teatro, una larga fila se forma frente a las taquillas. Los que esperan pacientemente no lo hacen por su dulce sonrisa, pues casi nunca sonríe al público; tampoco los atrae su calidez, ya que una vez que se cierra el telón, nunca permanece sobre el escenario ni un segundo más de lo debido. No. Si esperan, es por ver el espectáculo de danza en sí. En cuanto Odette se pone de puntillas, incluso los mismísimos vientos aullantes de Snezhnaya parecen acallarse. Cada paso que da brilla por su precisión y hace que todos contengan el aliento en el teatro. Para sus seguidores, su característica frialdad solo la hace parecer más carismática. Esta joven, que a tantos cautiva sobre el escenario, también resulta ser miembro de los Fatui. Sus días están divididos entre la compañía de teatro y dicha organización. Sus prácticas de danza comienzan temprano en la mañana, mientras que su entrenamiento con los Fatui suele extenderse hasta las intempestivas horas de la madrugada. Su propia práctica y demás misiones urgentes colman el poco tiempo que le queda. En la sala de baile, se estira al máximo antes de comenzar su danza. En el campo de entrenamiento, se dispone a emprender rápidamente su próxima tarea tras derrotar a sus adversarios. Día tras día, Odette continúa así, como la bailarina de una caja de música, siempre girando, como si no pudiera agotarse ni existiera el concepto del descanso. Cierta amistad le preguntó una vez con curiosidad: "¿No te cansas de ir y venir entre las funciones de ballet y los Fatui?". Al oír esto, Odette ladeó la cabeza y reflexionó durante un breve momento. Después, le dio su respuesta, la cual no podría haber sido más simple: "Ya estoy acostumbrada".


































