Sabitlenmiş Tweet
Jorge_GD_👨🦯🦁
6.7K posts


Acabo de leer una noticia que dice que los españoles trabajamos más horas que la media europea.
Y bastante menos que los holandeses, claro.
Los holandeses por lo visto trabajan cuatro horas menos a la semana que nosotros.
CUATRO HORAS.
O sea ahora mismo hay un señor en Ámsterdam terminando su jornada mientras aquí Manolo sigue respondiendo audios del jefe sentado en el váter de un bar.
Qué barbaridad.
Y encima me hace gracia porque nosotros en España tenemos una relación rarísima con el trabajo.
Aquí tú preguntas:
—¿Qué tal?
Y la gente responde directamente cansada.
Ni hola ni nada.
—Buah, tirando. Mucho curro.
Siempre mucho curro.
Aunque luego vayas al banco y haya un cartel que pone:
“Vuelvo en 15 minutos.”
Y eso lleve puesto desde 2007.
Pero la sensación colectiva es agotamiento permanente.
Yo creo que en este país no descansamos mentalmente nunca.
Estamos cenando y pensando en mañana.
Durmiendo y pensando en Hacienda.
Tomando café y diciendo:
“uf, necesito vacaciones”
aunque acabes de volver de vacaciones hace tres días.
Y luego están los holandeses.
Que yo me los imagino felices.
Montando en bicicleta.
Comiendo algo con semillas.
Terminando de trabajar a las tres de la tarde mientras aquí seguimos atrapados en una reunión que podría haber sido un email perfectamente.
Porque esa es otra.
La cantidad de horas absurdas que perdemos por aparentar productividad.
Eso sí que es deporte nacional.
Reuniones eternas.
Correos larguísimos para decir literalmente “ok”.
Jefes escribiendo “¿puedes hablar un momento?” y provocándote una taquicardia innecesaria.
Y luego llegas a casa reventado.
Abres la nevera.
Miras un yogur como si fuera una decisión financiera importante.
Y piensas:
“coño… ¿pero yo exactamente qué he hecho hoy durante diez horas?”
Que ojo.
No digo que no trabajemos.
Claro que trabajamos.
Y muchísimo además.
Pero hay algo muy raro en esta cultura de vivir constantemente agotados como si descansar fuera ilegal.
Yo sinceramente cada vez admiro más a la gente que sabe irse a su hora.
Cerrar el portátil.
Desaparecer.
Y ponerse a vivir su vida tranquilamente sin sentirse culpable.
Eso sí que me parece ahora mismo lujo europeo.
Español

Hoy he tenido una discusión bastante seria con Siri.
Y sinceramente creo que Apple debería mediar ya porque la relación se está deteriorando muchísimo.
Todo empezó a las seis y pico de la mañana.
Hora criminal.
Hora donde uno no quiere motivación.
No quiere superación personal.
No quiere crecer como individuo.
Quiere sobrevivir.
Pues yo le digo tranquilamente al iPhone:
—Oye Siri, pon música relajante.
Perfecto.
Petición sencilla.
Humana.
Razonable.
Pues la hija de Steve Jobs va y me pone una playlist llamada:
“Éxitos para levantarte temprano y convertirte en tu mejor versión.”
Perdona pero no.
Mi mejor versión a las seis de la mañana es respirar sin insultar a nadie.
No necesito una señora energética gritándome “VAMOOOOOS” mientras todavía estoy fusionado espiritualmente con el colchón.
Además Siri tiene un tonito que cada vez me parece más pasivo-agresivo.
Porque tú le hablas normal y ella responde como una funcionaria tecnológica decepcionada contigo.
Yo le dije:
—Siri, para.
Y se hizo un silencio rarísimo.
Larguísimo.
Hostia.
Te juro que sentí tensión en el ambiente.
Como si el iPhone hubiera cruzado emocionalmente los brazos.
Y claro, yo que vivo solo empiezo a proyectar sentimientos en cualquier aparato con bluetooth.
Entonces me sentí mal.
Le dije:
—Bueno… perdona.
ERROR.
Gravísimo error.
Porque automáticamente empezó a sonar reguetón durísimo a todo volumen.
Pero no reguetón elegante de terraceo suave.
No no no.
Reguetón de discoteca donde alguien pierde una cadena de oro y otro llora en el baño a las 4:30.
Y ahí estaba yo.
En calzoncillos.
Con el bastón apoyado en la pared.
Intentando bajar el volumen mientras Bad Bunny me gritaba cosas directamente al sistema nervioso.
Además siendo ciego la situación todavía era más cinematográfica.
Porque yo iba buscando el móvil por la cama como un arqueólogo desesperado mientras la habitación parecía el after clandestino de un Erasmus descontrolado.
En algún momento le grité:
—¡SIRI CALLA COÑO!
Y la cabrona respondió:
—No he entendido “calla coño”.
Pues normal.
Ni yo entiendo ya qué está pasando en esta casa.
Sinceramente creo que Apple está entrenando a Siri para humillar usuarios lentamente y quedarse con nuestras viviendas en 2032.
Y lo peor es que mañana volveré a hablarle educadamente.
Porque así funcionan las relaciones tóxicas modernas.
Español

@Jorge_gd_ para la próxima cita con una cirujana de urgencias te veo abriéndote la cabeza "qué te parece si mientras me curas la hemorragia craneal y me pones puntos nos vamos conociendo?"...
Español

He conocido a otra chica por una aplicación de ligar.
Sí.
Sorprendentemente el sistema sigue permitiéndome entrar.
Y oye, de puta madre además.
Hemos hablado bastante.
Bueno… hablado hablado no.
Nos escribimos.
Mandamos audios.
Volvemos a escribir.
Ese baile moderno donde dos personas intentan gustarse mientras WhatsApp decide cuándo enseñar los mensajes.
Total, que entre conversación y conversación descubrí una cosa importante:
ella es conductora de autobuses.
Y yo soy básicamente un jubilado premium con muchísimo tiempo libre y cero prisa en la vida.
Así que claro… adaptarse a horarios normales no siempre era fácil.
Hasta que un día tuve una idea que sinceramente me pareció brillante.
Le dije:
—Oye… ¿y si en vez de quedar a tomar café me dices dónde empiezas ruta y me subo contigo un rato?
Y ella aceptó.
Increíblemente.
Así que allí estaba yo.
Subiéndome a un autobús no para ir a ningún sitio concreto…
sino para conocer a una mujer mientras trabajaba.
Tres trayectos.
Tres horas.
Una cita a ciegas literalmente dentro de un autobús urbano.
Que sinceramente es una frase que jamás pensé que diría en mi vida.
Y fue rarísimo.
Pero rarísimo bien.
Porque mientras ella conducía yo iba ahí sentado hablándole entre parada y parada como si aquello fuera la situación más normal del mundo.
Gente entrando.
Gente saliendo.
Una señora preguntando no sé qué línea.
Un niño gritando al fondo.
Y nosotros conociéndonos en mitad del caos cotidiano de la ciudad.
En un momento pensé:
“hostia… igual las mejores citas son las que no parecen citas.”
Además tiene sentido que mi vida romántica termine ocurriendo dentro de un autobús.
Porque últimamente media existencia me la paso intentando no perderlos.
Y sinceramente os digo una cosa.
Hay algo muy bonito en conocer a alguien mientras la vida sigue pasando alrededor.
Sin película.
Sin postureo.
Sin una mesa perfectamente colocada con una vela ridícula en medio.
Sólo dos personas hablando mientras el autobús sigue avanzando por la ciudad.
Aunque bueno.
Ahora próximamente tenemos cena.
Así que seguramente el siguiente nivel de esta aventura sea verme intentando parecer elegante mientras lucho por no tirarme la bebida encima.
Ya os contaré.
Español

@saloita Ja ja ja, no te creas, ella tenía la iniciativa de la conversación tampoco quería molestar mucho mucho… Pero bien, habrá segunda parte. Cena. Lo contaré.
🤣🤣🤣🤣
Español

@Jorge_gd_ Pide una pajita. También te digo, aparte de presbicia, veo bien y hoy he tirado una botella dos veces. Suerte que estaba vacía y no ha caído al suelo. Me encanta lo de la cita en el bus. Lo malo es que la distraes... 🤣🤣🤣
Español

@Alcaravancomi Ja ja ja ja ja ja
Pues ya contaré la cena, porque he quedado con esta chica a cenar.
Español

@YOL76 Si seguro que sí… Ja ja ja ja ja
Soy bastante madrugador, aunque no tenga nada que hacer, la costumbre de madrugar…
Español

@Jorge_gd_ ¿Pero dónde vas a las seis de la mañana? Igual es que a Siri tampoco le gusta madrugar y esa ha sido su venganza 😅😂😂
Español

@Jorge_gd_ Te iba a sugerir que le pidieras algo de Sade, pero después de como ha reaccionado Siri miedo me da 😂😂😂😂😂
Español

@Jorge_gd_ Muero. De verdad. No he hablado nunca con Siri. Alexa me cae bien porque cuando voy a casa de alguien que la tiene me cuenta chistes malos. Además la imito tan bien que en mi trabajo los chavales se mueren de risa. La que mejor me sale es la gallega, viene con retranca. 🤣🤣🤣
Español

@GuadalupeTremps JAJAJA literalmente ya estoy imaginando el anuncio
“Se buscan 10 voluntarios para estudio intensivo sobre resistencia romántica, hidratación y fatiga mandibular.”
Español

@Jorge_gd_ Lo veo más como....Hoy hay prueba de resistencia besucona, necesitamos 10 voluntarios 🤣
Español

He visto un comentario que decía:
“Podría besarte todo el día.”
Y automáticamente me han surgido dudas logísticas.
Porque… ¿eso incluye pausas para comer o estamos hablando de jornada intensiva sin descanso?
Quiero decir.
Besar está muy bien.
Precioso.
Romántico.
Muy de película.
Pero a partir de la hora tres uno ya empieza a negociar cosas.
Un café.
Un Aquarius.
Cinco minutos mirando al techo para reorganizar la cara.
Porque además siempre hay uno que besa con energía de lunes por la mañana y otro que responde con actitud de domingo después de comer.
Uno motivadísimo.
Y el otro pensando:
“Hostia, qué bonito esto… pero necesito respirar como ser humano.”
Y ojo, que besar mucho también desgasta emocionalmente.
Llega un momento donde ya no sabes si estás viviendo una historia de amor o preparando oposiciones físicas.
Encima imagínate que uno lleva brackets, barba, ansiedad o hambre.
Eso ya no es romance.
Eso es supervivencia táctica.
Yo sinceramente antes de un “todo el día” necesito información básica.
Horarios.
Descansos.
Catering.
Plan de evacuación.
Porque luego la gente promete muchísimo pero nadie piensa en los labios secos.
Y ahí empiezan las verdaderas relaciones.
Así que nada.
Yo por si acaso me llevaría pan.
Nunca sabes cuánto puede durar una jornada laboral romántica.
Español

@Jorge_gd_ Jajajajaja. Gracias. Me has alegrado una porquería de día.
Español

@112peonescv Sí, ja ja, me conocen como el ciego Friki tecnológico y moderno🤣🤣🤣🤣
Español

@Jorge_gd_ Has avisado a los vecinos de esta situación??? Yo de ti, lo haría ... No sea qué un día de estos además del reggaeton a todos volumen te encuentres una patrulla de policía llamando a tu puerta porque han oído una fuerte discusión .
Jajaja
Español

@Jorge_gd_ Y si a esto le sumas el tener un hijo preadolescente pues ya apaga y vámonos .. es decir, si quedas para comida con amig@s o te vas solo, o ya sabes que tú retoño estará conectado modo ameba al móvil..
Lo otro es que te use rollo taxi/ Uber para sus planes
Español

Quedar con alguien ya no es lo que era.
Antes era muchísimo más caótico… pero también más sencillo.
Un mensaje.
Un “baja”.
Una cerveza improvisada.
Y ya está.
Ahora parece que para tomar un café hay que coordinar una cumbre internacional.
“Esta semana imposible.”
“La siguiente te digo.”
“Voy fatal estos días.”
Y entre una agenda y otra se nos va quedando gente por el camino como quien deja pestañas abiertas en el navegador.
Lo peor es que ni siquiera creo que sea mala intención.
Yo hago exactamente lo mismo.
Hay días donde me apetece muchísimo ver a alguien…
pero muchísimo.
Y aun así me quedo en casa.
En el sofá.
Con el móvil boca abajo.
Convenciéndome de que “otro día mejor”.
Porque a veces no es falta de tiempo.
Es cansancio raro.
Mental.
Social.
Emocional.
Como si viviéramos permanentemente un poco agotados incluso antes de hacer nada.
Y claro, luego pasa una cosa tristísima y muy humana a la vez.
Te cruzas con alguien meses después y los dos decís exactamente la misma frase:
—Tenemos que quedar un día.
Y mientras lo dices ya sabes que probablemente vais a volver a desaparecer entre horarios, trabajo, audios pendientes y domingos tirados en el sofá mirando al techo.
No sé.
Creo que nos estamos acostumbrando demasiado a posponer las cosas buenas pequeñas.
Los cafés.
Las conversaciones largas.
Las terrazas improvisadas.
Las visitas rápidas que luego terminan durando horas.
Y sinceramente… qué pena cuando la vida se llena de gente que ibas a ver “un día de estos”.
Porque muchas veces sí era cariño.
Sí había ganas.
Solo faltaba algo dificilísimo últimamente:
la energía de aparecer.
Español

@Jorge_gd_ Jaaajajqjajajajqjaja hijaputa la Siri! Jajajajajaja
Español

@porejemplolucia Sí, ja ja ja imagínate si fuera inteligente, hubiera sido un porro enorme. 🤣
Español

@dargjez No sé yo… No sé cómo está ahora, pero hace años compré una y no me gustó mucho la verdad… Habría que darle otra oportunidad
Español


Lo primero que hice al entrar en casa de Vega fue pegarme una ducha fría como un condenado.
No por higiene.
Por supervivencia directamente.
Porque en Cádiz el calor no se siente…
el calor te abraza agresivamente como si quisiera dominarte psicológicamente.
Salí medio nuevo de la ducha.
Camiseta limpia.
Pelo todavía mojado.
Y un poco más cerca de volver a ser persona funcional.
Y ahí estaba Vega esperándome en la cocina con una cerveza fría en la mano.
—Ahora ya pareces persona.
Y yo le dije:
—Gracias.
Antes parecía una croqueta humana sudando aceite.
Nos sentamos fuera, al lado de la piscina, mientras el sol empezaba a bajar despacito y todo olía literalmente a verano.
La tierra caliente.
El cloro.
Alguna comida lejana saliendo de otra casa.
Las chicharras montando el concierto oficial de Andalucía.
Y yo ahí sentado en silencio pensando:
“hostia… qué paz.”
Porque además creo que hacía muchísimo tiempo que no sentía algo muy simple:
no tener absolutamente ninguna responsabilidad durante unas horas.
Nada.
Ni horarios.
Ni prisas.
Ni autobuses.
Ni ruido mental.
Solo estar ahí.
Y creo que Vega lo notó.
Entonces me dijo:
—¿Sabes qué es lo mejor de aquí?
Y yo automáticamente:
—¿La cerveza?
—Aparte de eso.
—Pues ni idea.
Y ella se empezó a reír:
—Que nadie tiene prisa.
Y sinceramente…
hostia.
Tenía razón.
Allí hasta el tiempo parecía ir descalzo.
Nos quedamos hablando de tonterías.
De León.
Del viaje infernal en autobús.
De cómo sigo siendo incapaz de viajar ligero.
Porque aparentemente yo preparo maletas como si fuera a desaparecer del planeta seis meses.
Entonces Vega me dijo:
—Has traído más ropa que yo teniendo piscina.
Y yo defendí mi dignidad diciendo:
—Porque yo sudo con elegancia.
Y claro… se empezó a descojonar.
—Tú sudas como un pollo asustado.
Y sinceramente me sentí atacado pero comprendido.
Así que como adulto maduro y equilibrado emocionalmente…
le tiré agua con los pies desde la piscina.
Y ahí empezó una guerra absurda completamente innecesaria.
Terminamos los dos empapados, yo medio vestido dentro del agua y Vega llorando de la risa sentada en el borde de la piscina.
Y mientras me escurría como un imbécil pensando que probablemente ya había perdido toda dignidad humana posible…
se me pasó una idea muy seria por la cabeza:
igual el verano no era una estación.
Igual era exactamente esto.
Español

Hoy me llegó un audio de un número que no tenía guardado.
Tres minutos de audio.
Tres.
Eso ya da miedo de por sí.
Yo pensé automáticamente:
“Bueno.
O es spam…
o alguien se ha muerto.”
Porque nadie manda audios de tres minutos para decir algo normal.
Pero no.
Era Vega.
Y lo primero que escucho es:
—Oye… si te apetece bajar unos días al sur, aquí hace calor, hay piscina y sigo cocinando mejor que tú.
Hostia.
A mí me dices “piscina” y “comida” en la misma frase y mi cerebro deja de funcionar con total normalidad.
Yo ya ahí no tomo decisiones.
Yo fluyo.
Así que hice lo que haría cualquier persona adulta y equilibrada mentalmente:
comprar un billete para Cádiz al día siguiente sin pensar absolutamente nada.
Ni hotel.
Ni planificación.
Ni dignidad.
Solo mochila, cargador, dos camisetas medio decentes y ganas de meterme en problemas con acento andaluz.
Y claro… luego llegó el viaje.
Ocho horas de autobús.
OCHO.
Una experiencia espiritual directamente.
Ni Camino de Santiago ni hostias.
Además en los viajes largos siempre coinciden los mismos personajes.
El niño que llora como si le debieran dinero.
El señor viendo vídeos sin auriculares porque aparentemente la convivencia humana le da igual.
Una pareja discutiendo flojito pero intensamente.
Y un hombre detrás de mí comiéndose huevos cocidos como si estuviera preparándose para las Olimpiadas internacionales del azufre.
Madre mía.
Hubo momentos donde pensé que no llegábamos vivos ninguno.
Y yo mientras tanto sentado escuchando música y pensando:
“Jorge, eres profundamente gilipollas.”
Pero feliz.
Muy feliz.
Porque también hay algo precioso en coger una mochila y largarte sin tenerlo todo perfectamente organizado.
Sentir que todavía te quedan ganas de improvisar vida.
Y cuando el autobús empezó a meterse por aquellas carreteras pequeñas de Cádiz… ya noté algo raro en el cuerpo.
El aire distinto.
Las ventanas abiertas.
Ese olor a verano mezclado con calor y sal.
Las casas bajas.
La gente hablando despacio.
Y yo ahí.
Despeinado.
Sudado.
Con el cuello destruido de dormir sentado.
Pero sonriendo como un idiota.
Entonces el conductor frenó y dijo:
—Última parada.
Y cuando bajé del autobús con la mochila al hombro escuché una voz a lo lejos gritando:
—Como tardes más se me calienta la cerveza.
Y sinceramente…
ahí supe que la había vuelto a liar.

Español

@GuadalupeTremps 🤣🤣🤣🤣 cuidado, Que empezamos haciendo bromas y acabamos creando “Tinder científico”: compatibilidad emocional, resistencia física y capacidad máxima de besos sostenibles por jornada.
Español

@Jorge_gd_ 🤣 como una app de citas pero con ciencia ¿igual hay negocio ? 🤔
Español




