Josep Rey
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Josep Rey
@JosepRey_
Ingeniero eléctrico, MSc Nuclear Science & Technology. Instructor de Operación PWR. Profesor asociado URV.

En 2000, el canciller Gerhard Schröder, en coalición con Los Verdes, pactó el cierre progresivo de las centrales nucleares. Esa decisión garantizaba que el hueco lo llenarían las energías renovables y, en gran parte, el gas de Gazprom, la gasista pública rusa. Semanas antes de dejar la Cancillería en 2005, su gobierno aprobó una garantía estatal de 1000 millones de euros para Nord Stream en caso de impago de Gazprom. Poco después de abandonar el cargo, Schröder asumió la presidencia del consorcio del gasoducto, del que forma parte Gazprom, manteniendo desde entonces una estrecha y pública amistad con Vladímir Putin. En 2011, Nord Stream destinó 10 millones de euros a una fundación medioambiental en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, creada con el gobierno regional y con ONG como WWF, BUND y NABU. El objetivo oficial era compensar el impacto del gasoducto en el mar Báltico, pero las entidades participantes habían hecho campaña contra el fracking y contra la nuclear, alineándose con el interés ruso de mantener alta la demanda de gas. La fundación fue criticada por su dependencia de fondos de una empresa controlada por el Kremlin. Ese mismo año, tras el accidente de Fukushima, y presionada por Los Verdes, Merkel revirtió la ampliación de vida de los reactores aprobada un año antes. En mayo anunció el apagón inmediato de ocho y el cierre del resto antes de 2022, fecha blindada por SPD y Verdes en el Bundestag. La Comisión de Seguridad de Reactores (RSK) había concluido que un accidente similar era prácticamente excluido en Alemania, y expertos del propio gobierno recomendaban mantener parte de la capacidad nuclear. La decisión ignoró advertencias de que prescindir de la nuclear implicaría más carbón y, sobre todo, más gas importado. Se cumplió. Rusia pasó a suministrar más del 50 % del gas alemán, asegurando ingresos y una influencia estratégica que alcanzó su punto álgido antes de la invasión de Ucrania. En 2014, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, denunció que Rusia colaboraba con ONG ecologistas para frenar proyectos que compitieran con su gas. En 2018, Devin Nunes, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de EEUU, afirmó que Moscú financiaba movimientos verdes para forzar el cierre nuclear alemán. ¡Cuánto daño ha hecho el falso ecologismo!

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Coincideixi el que coincideixi, haurà de ser flexible. I això cal treballar-ho a la demanda (calderes elèctriques, hidrogen, SRAD) i a l'oferta, amb emmagatzemament i adaptació a canvis ràpids. Si la nuclear vol continuar, avui hauria d'emmagatzemar des de les 10 fins a les 20. No té un altre camí. O perdre molts diners, o intentar no pagar el confinament dels residus, que és el que intenta aconseguir.







“arribarà un moment que la relació entre potència màxima renovable i la demanda nominal serà de 5. En aquest punt ja no haurem de patir per l’hivern ni per la nit… El parc fotovoltaic de Beuda que ens dona servei … de 3,5 MW, haurà de ser de 25 MW. On és el problema?”

2 Million down, 28 Million to go. Well actually, our Rooftop Revolution study identified 17 million homes as suitable for solar - so maybe 15 Million to go…:). We need a bit of a speed up, a national solar rooftop program on 3 million public sector homes would be ideal, knock 400 quid off the energy bills of lower income families and generate a return - an ideal thing for Great British Energy to do. thetimes.com/uk/environment…


El meu article de diumenge: Apagar les nuclears s l’estiu. jvila.cat/ca/?p=3236












