
Jota Vaquerizo
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Jota Vaquerizo
@JotaVaquerizo
Gato, rayista y abogado en ejercicio. Aquí hablo de vivienda, urbanismo y gestión pública. Coordinador de Independientes por Madrid @indepenmadrid



🌿 Comienzan los trabajos para instalar los nuevos jardines verticales de la #M30 a la altura de Ventas. 🌱 La actuación creará más de 2.800 m² de superficie vegetal con más de 30 especies mediterráneas 💶 Inversión: 5,3 M€ 👉informate.madrid.es/hgw2d2


Donde se prometió soterrar la M-30 para ubicar allí Parque Ventas, ahora se pinta la M-30 de verde. Un muro vegetal en doce carriles no da sombra a ningún peatón, no baja la temperatura de ninguna acera y no lo pisa nadie. Es una decoración de 5 millones para quien pasa con el coche.


🚨 ÚLTIMA HORA: ❌ La Comunidad de Madrid RETIRA la concesión al Rayo sobre el estadio de Vallecas ⚡️ El Rayo se queda sin estadio a menos de un mes de empezar LaLiga unionrayo.es/estadio-vallec…

Hablemos de Madrid y los árboles. Hilo sobre cómo se construye una cifra de 5,7 millones de árboles, por qué Madrid presume de un bosque que no pisa nadie y qué dice la letra pequeña.


El Rayo lleva desde 1976 jugando en un estadio que no es suyo. Paga por usarlo, lo llena cada quince días y ha aguantado sin rechistar unas instalaciones que su propietaria, la Comunidad de Madrid, no ha mantenido en décadas. Hoy esa misma propietaria le comunica que el campo no reúne condiciones de seguridad, le extingue la concesión, le echa a un mes de empezar LaLiga y avisa de que la próxima concesión no tiene por qué ser para el Rayo. Es decir: el dueño deja que el edificio se caiga, y cuando se cae, el problema es el inquilino. Esto es más que una noticia deportiva. Hay que hablar exactamente lo que se está decidiendo hoy sobre Vallecas. Hilo 🧵




El Rayo lleva desde 1976 jugando en un estadio que no es suyo. Paga por usarlo, lo llena cada quince días y ha aguantado sin rechistar unas instalaciones que su propietaria, la Comunidad de Madrid, no ha mantenido en décadas. Hoy esa misma propietaria le comunica que el campo no reúne condiciones de seguridad, le extingue la concesión, le echa a un mes de empezar LaLiga y avisa de que la próxima concesión no tiene por qué ser para el Rayo. Es decir: el dueño deja que el edificio se caiga, y cuando se cae, el problema es el inquilino. Esto es más que una noticia deportiva. Hay que hablar exactamente lo que se está decidiendo hoy sobre Vallecas. Hilo 🧵



El Rayo lleva desde 1976 jugando en un estadio que no es suyo. Paga por usarlo, lo llena cada quince días y ha aguantado sin rechistar unas instalaciones que su propietaria, la Comunidad de Madrid, no ha mantenido en décadas. Hoy esa misma propietaria le comunica que el campo no reúne condiciones de seguridad, le extingue la concesión, le echa a un mes de empezar LaLiga y avisa de que la próxima concesión no tiene por qué ser para el Rayo. Es decir: el dueño deja que el edificio se caiga, y cuando se cae, el problema es el inquilino. Esto es más que una noticia deportiva. Hay que hablar exactamente lo que se está decidiendo hoy sobre Vallecas. Hilo 🧵



Presa tenía tres cosas que hacer y probablemente no hizo ninguna. Primera. Requerir formalmente. En toda concesión demanial hay un reparto entre la conservación ordinaria, que carga al concesionario, y las reparaciones estructurales o extraordinarias. Lo que Presa debía haber hecho, año tras año, es requerir a la Comunidad por escrito cada deficiencia que excediera de su obligación, con informe técnico y registro de entrada. Hoy habría sobre la mesa nueve meses de auditoría frente a diez años de requerimientos desatendidos. Segunda. El precedente de 2018. Las deficiencias no son un hallazgo, sino un aviso con siete años de antigüedad. Desde entonces la conducta exigible era presentar un plan de actuación calendarizado y financiado, y ejecutarlo. Quien recibe una advertencia formal y no acredita haber hecho nada queda expuesto a la caducidad culpable. Tercera. La auditoría misma. Se inició en octubre. Un concesionario diligente se persona, aporta informe técnico propio, discute las conclusiones y deja constancia de qué partidas corresponden a la propiedad. Si dejó correr nueve meses sin contradecir nada, hoy no tiene sobre qué construir el recurso: el expediente lo ha escrito íntegramente la otra parte.











Presa tenía tres cosas que hacer y probablemente no hizo ninguna. Primera. Requerir formalmente. En toda concesión demanial hay un reparto entre la conservación ordinaria, que carga al concesionario, y las reparaciones estructurales o extraordinarias. Lo que Presa debía haber hecho, año tras año, es requerir a la Comunidad por escrito cada deficiencia que excediera de su obligación, con informe técnico y registro de entrada. Hoy habría sobre la mesa nueve meses de auditoría frente a diez años de requerimientos desatendidos. Segunda. El precedente de 2018. Las deficiencias no son un hallazgo, sino un aviso con siete años de antigüedad. Desde entonces la conducta exigible era presentar un plan de actuación calendarizado y financiado, y ejecutarlo. Quien recibe una advertencia formal y no acredita haber hecho nada queda expuesto a la caducidad culpable. Tercera. La auditoría misma. Se inició en octubre. Un concesionario diligente se persona, aporta informe técnico propio, discute las conclusiones y deja constancia de qué partidas corresponden a la propiedad. Si dejó correr nueve meses sin contradecir nada, hoy no tiene sobre qué construir el recurso: el expediente lo ha escrito íntegramente la otra parte.




