Los tiempos de Dios no sólo son perfectos: son justos, sabios y siempre llegan cuando el corazón está listo para agradecer lo que un día pidió llorando
Mi silencio no es indiferencia, es cansancio. Porque si dejo de hablar, de explicar, de intentar entender, es porque ya agoté todas las palabras. Y cuando yo, que siempre busco resolver, me callo, algo muy dentro ya se rompió.
te recomiendo que compartas tu vida con una persona empalagosa y cariñosa. La vida es demasiado corta como para estar con alguien que actúa como si dar amor fuera obligación