
Miren esto porque de verdad… no tiene desperdicio. Carlos Azpúrua, que hoy está en Barcelona como “cónsul” del régimen, se paró en un festival de cine a dar lecciones… sí, a dar lecciones. Estaban presentando la película Aún es de noche en Caracas, que habla de esa Venezuela que TODOS conocemos —la crisis, el miedo, la gente que se va— y al tipo no le gustó. ¿Y qué hizo? Agarró el micrófono y llamó “mercenarios” a los cineastas de la diáspora. Mercenarios… por contar lo que pasa. Como si eso no lo hubiéramos vivido millones. Lo mejor (o lo peor) es que no estaba en Caracas. Estaba en Barcelona. Y la gente no se quedó callada. Se escuchan los abucheos, gente gritándole, otros parándose y yéndose… porque claro, una cosa es el discurso armado en Venezuela y otra muy distinta es decir eso fuera. Y por si alguien no sabe quién es: No es solo “cineasta”. Este señor fue presidente del CNAC, es decir, parte del aparato que durante años decidió qué se hace, qué se financia y qué se silencia en el cine venezolano. Y ahora anda de diplomático… pero con el mismo guion. Al final, el problema no es el cine. Es que la realidad ya no la pueden tapar. 🎥👇














