Juan Grabois@JuanGrabois
Diez comentarios sobre la charlita de Johnny y Toto:
1. Lo primero que se observa sobre el margen izquierdo del plano es al rubicundo Viale lamiendo botas servilmente a Toto, ministro fraca de Macri que levanta las cejas y dice “guau guau” como Conan.
2. Luego, Caputo dice “me sorprende que los hayan aguantado 16 años” y Viale contesta con su risita de salame arrastrado “lo mismo contestó Menem ayer”. Mentirilla. Menem dijo los últimos 20 años. Lo que pasa que en esos cuatro años Toto fue ministro y Viale bufón de palacio.
3. A Milei se lo respeta como enemigo porque ganó las elecciones con el voto popular. Es inquilino de la Rosada hasta que el pueblo le anule en las urnas el contrato electoral. Mientras tanto, lo vamos a combatir con todas las herramientas que nos da la Constitución. Los que quieren que estalle todo son Villarruel y sus amigos.
4. A Toto no se lo respeta porque es un trepador que el pueblo no eligió. Siempre lo designaron a dedo. Se dedicó a cagar a la gente y endeudar el país cada vez que pudo, incluidos los 44 mil millones de dólares del FMI que se timbeó para beneficiar a sus amigos fugadores. Hay que reconocerle la virtud del mercachifle porque no debe ser fácil venderte después de que te echen por inútil de un gobierno chotísimo como el de Macri.
5. Toto Caputo & Family es el paradigma del empresario planero argento. Mirgor, su empresa, se afana 150 mil millones de pesos anuales en impuestos a través del “régimen de promoción industrial” típico de pseudocapitalistas subsidiados que han mamado siempre de la teta del estado.
6. A Toto Caputo lo descubrieron manejando una offshore inscripta en las Islas Caimán… ¡en las Islas Caimán! La peor cueva de piratas del mundo. Más chorro no se puede ser… y sin embargo, habla como si fuera la Madre Teresa de Calcuta con Johny.
7. Con la misma cara de piedra que tiene para recibir subsidios millonarios y tener cuentas offshore, le niega el aumento a los jubilados, le saca la comida a los pibes, frena todas las obras públicas, pero le paga puntualmente a sus socios de los fondos buitre.
8. Efectivamente me molesta la paciencia social con un ladri como Caputo, la paciencia frente al hambre de millones de pibes y abuelos, frente al saqueo de nuestros recursos naturales, frente al avasallamiento de nuestra dignidad nacional… pero además de repudiar a los “políticos”, tenemos que mirarnos como sociedad. Aunque a nadie le guste escucharlo, es mentira que la sociedad es buena, laboriosa, comprometida y solidaria maldecida por políticos malos, chantas, garcas y ladrones. Los políticos no salen de un repollo. Si no cambia la sociedad, no va a cambiar la política.
9. No sé si hay gente que me odia; sería natural teniendo en cuenta la atención que me dedican los ministros y medios oficialistas. También hay gente que me quiere. Odiar es feo. Yo no odio ni siquiera al rastrero ensobrado de Viale o al garca serial de Caputo. Si no fueran tan dañinos, me darían lástima. Son malos y bobos. En fin, rezaremos por ellos.
10. La paciencia no es eterna. Se les va a caer la careta. Van a correr como lo que siempre fueron: garcas y cagones. Se van a ir a votazos por la puerta de atrás y nosotros vamos a arreglar el desastre que dejen. Pero no se preocupen. Somos distintos. No vamos a usar bolsas mortuorias ni guillotinas, no vamos a financiar sicarios ni espías, no vamos a ofrecer “cárcel o bala” ni perseguir a nadie... si buscan golpistas ya saben donde encontrarlos: sus diputados van a visitarlos. Esos son golpistas de verdad y tienen condena perpetua.