La paz llega cuando entiendes que no tienes que convencer a nadie de tu valor. Quien no lo vea hoy, tampoco lo iba a ver aunque te desangraras explicándote.
No estás tan cansado por todo lo que haces, sino por todo lo que toleras. A veces avanzar no exige hacer más, sino dejar de cargar lo que te está rompiendo.
Hay gente que entra en tu vida para darte amor, paz y dirección. Y hay otra que entra para ponerte a prueba, desgastarte y enseñarte, a golpes, lo que no debes volver a permitir.
Muchas personas no están tristes: están vacías de propósito, llenas de distracciones y cansadas de no respetarse.
Ordénate. La energía vuelve cuando la vida tiene dirección.