Diana retweetledi

Si un niño crece en un hogar donde lo elogian solo por sus notas o logros, aprende a creer que su valor depende de eso. Con el tiempo, estudiar o trabajar demasiado se vuelve una forma de buscar amor y aprobación, no de aprender de verdad.
Esto ocurre mucho en familias frías o estrictas, especialmente si los padres tienen rasgos de perfeccionismo u obsesión por el control. El niño no se siente querido por quien es, sino por lo que hace. De adulto, repite el mismo patrón: se exige sin descanso, teme fallar y siente culpa por descansar o no cumplir expectativas.
Esto se conoce como el “principio de repetición, donde las personas inconscientemente repiten situaciones de dolor del pasado intentando, esta vez, obtener el amor o la validación que antes no recibieron.
Ese ciclo solo se rompe cuando la persona recibe ayuda emocional o terapia que le permite ver que su valor no depende del rendimiento, sino de su propia identidad y bienestar.
Español




















