
Mi pareja siempre me dejaba elegir todo.
Siempre.
La comida.
Las películas.
Los planes.
—Como tú quieras —decía.
Al principio me gustaba.
Sentía que era fácil.
Con el tiempo empezó a incomodarme.
Un día le pregunté por qué nunca decidía.
Se quedó en silencio.
Luego dijo algo simple.
—Porque en mi casa decidir siempre terminaba en pelea.
Ese día entendí algo.
No era falta de interés…
era evitar conflictos.
¿Tú decides fácilmente… o prefieres evitar problemas?
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