Manolo Kash retweetledi

NO DIGAS QUE FUE UN SUEÑO
La semana que viene cumplo 52. Una edad más que suficiente para haber vivido con escepticismo y decepción muchos mundiales. Por más que nos vendiesen la moto en la previa, sabíamos que otra vez iba a ser que no. Cuando eliminaban a España, en la fase de grupos, en octavos o como mucho en cuartos, solo me quedaba un consuelo: bueno, ahora iré con Argentina. Primero por Maradona, representante de lo mejor y lo peor del ser humano. Vivió una vida sin cortinas que le tapasen, y sin pelusa en la lengua. Me gustaría verle opinar sobre las pausas de hidratación o el descanso de media hora porque tiene que actuar Madonna y no sé cuántos más. Después la seguí por Messi. Nunca entendí la manía que le tuvieron a la que seguramente es la persona que más momentos de felicidad instantánea me ha dado en la vida. Messi es el mejor de todos los tiempos. Y no habrá otro como él.
Adoro a Argentina por la forma tan excéntrica que tienen de vivir este deporte. Pero también la adoro por Calamaro, por Darín, por Cecilla Roth, por Campanella, por los Alterio, por Leila Guerriero, por Martín Caparrós, por Tequila, por Él Mató a un Policía Motorizado, por todos los amigos que vinieron de allá y nos dieron tanto acá. Por Martín, por Mati, por Diego, por Natalia, por Juan, por Carlota, por Jorge. Por los gordos, por los flacos, por los altos, por los bajos...
Entenderán que mañana por primera vez en una final que juega Argentina iré con el rival, obvio. Por lo bien que representa esta selección española a España. Por curranta, por solidaria, por ser generosa con el compañero, por mestiza, por alegre. La generación Lamine. Ojala conviertan una final del Mundial en su hora del patio. Y disfruten como críos. Porque como dijo el sabio, la vida puede ser maravillosa.
lavanguardia.com/opinion/202607…
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