Lourdes M Arrieta@lulumicart
Hoy, más que nunca, quiero hablar desde un lugar humano. 👇🏼
Hablar de memoria no es solo mirar al pasado. Es preguntarnos qué tipo de Argentina queremos construir hacia adelante.
Una Argentina 🇦🇷 del siglo XXI no puede ser una Argentina del miedo.
Tiene que ser una Argentina del diálogo, de la escucha y de la tolerancia.
Una Argentina donde pensar distinto no sea motivo de ataque, sino una oportunidad para crecer.
👉🏼 Queremos una Argentina samaritana.
Donde el dolor del otro nos importe de verdad.
Donde nadie mire para otro lado.
Donde podamos respetarnos entre nosotros y, desde ese respeto, proyectarnos hacia el mundo.
✋🏼 Decimos “Nunca Más” no solo al horror del pasado,
sino también al silencio del presente.
Porque aún en democracia, todavía hay argentinos que sienten miedo.
Miedo de hablar.
Miedo de expresar lo que piensan.
Miedo de denunciar atropellos.
Miedo de pedir justicia.
Y eso también es grave.
✋🏼Lo digo con responsabilidad: la persecución política, venga de donde venga, no puede ser parte del camino.
No podemos construir una Nación sana si el miedo vuelve a instalarse, aunque sea de otras formas.
En lo personal, viví una experiencia que me marcó profundamente.
Fui parte de una visita a personas detenidas en la unidad penitenciaria de Ezeiza, organizada por diputados oficialistas.
Fui con la convicción de escuchar, como lo hago siempre.
Pero también fui con una mirada que, con el tiempo, entendí que era incompleta.
Esa experiencia me obligó a detenerme.
A informarme más allá de lo que muchas veces, desde el interior del país, nos llega.
A comprender mejor.
Y, sobre todo, a decir la verdad.
Nuestra historia es mucho más compleja de lo que nos enseñan.
No alcanza con conocer algunos nombres.
Tenemos la responsabilidad de comprender lo que pasó en toda su dimensión.
Y también reafirmé algo que guía mi vida:
No avalo la violencia.
No avalo la desaparición de personas.
No avalo que el Estado utilice el miedo, la presión, la violencia, la represión, la fuerza o cualquier mecanismo para imponer una idea.
Como cristiana, creo en la dignidad de cada persona.
Y como dirigente, tengo la responsabilidad de actuar en consecuencia.
Esa convicción también marcó decisiones en mi camino político.
Porque no todo vale.
Porque hay límites que no se negocian.
Porque la memoria no puede ser utilizada para dividir,
pero tampoco puede ser ignorada.
“Nunca Más” tiene que ser un compromiso real:
Nunca más al horror.
Nunca más al silencio.
Nunca más a una Argentina donde alguien tenga miedo de hablar.
Porque cuando una sociedad tiene miedo, deja de ser verdaderamente libre.
La Argentina que viene depende de nosotros.
Y empieza en algo simple, pero profundo: tratarnos con respeto.