María retweetledi

ERROR DE CÁLCULO
Ayer, el PP cometió lo que en el mundo del tenis se denomina un "error no forzado": un error achacable sólo a su propia torpeza.
Inexplicablemente, el PP sigue creyendo (¡a estas alturas, oiga!) que con sus medios de comunicación amigos le basta y le sobra para desactivar cualquier protesta ciudadana que ellos no controlen, por el procedimiento de silenciarla o incluso ridiculizarla.
Eso han intentado estos días pasados con la Marcha por la Dignidad, convocada por la sociedad civil, pero les ha salido el tiro por la culata: 120.000 personas se congregaron, a pesar del PP, para pedir que se encarcele de una vez a los ladrones antiespañoles que nos gobiernan y se convoquen elecciones generales.
Y lo peor para el PP es que su propia torpeza ha dejado meridianamente claro que ya no es necesario el PP, ni sus medios más hooligan, para movilizar la calle.
¿Y por qué le ha salido mal la jugada? ¿Por qué la gente se ha lanzado a la calle a pesar del PP?
Pues básicamente por dos motivos:
1. Porque la acumulación de escándalos, traiciones y cacicadas del gobierno actual ha alcanzado ya tal nivel que la indignación de la gente se ha desbordado. Cada vez es mayor el número de personas que están hasta las pelotas de este gobierno, pero también de medios que no cumplen con su obligación para con España y de partidos de supuesta oposición que no cumplen con su obligación para con España.
2. Porque esta vez ha habido medios y periodistas que podríamos encuadrar en la órbita del PP (hablo en términos de simple cercanía ideológica) y sí han apoyado sin reservas la Marcha por la Dignidad. Sin ánimo de ser exhaustivo, pienso en medios como El Debate, en periodistas como Antonio Naranjo... Los convocantes de la marcha, y en particular Marcos de Quinto, han hecho un esfuerzo ímprobo para tratar de conseguir la máxima cobertura posible, pero ese esfuerzo habría sido inútil si no fuera porque hay un número cada vez mayor de ciudadanos, de periodistas y de medios de comunicación que se sitúan a medio camino entre Vox y PP y perciben que ya se han sobrepasado todos los límites de indignidad en la política española. Y que es hora de movilizarse para echar a esta mafia.
Este último punto es particularmente interesante, porque explica por qué Vox no para de crecer en las últimas elecciones, mientras que el PP se estanca: hay muchísima gente que no necesariamente coincide con todo lo que Vox hace o defiende, pero que percibe que al menos Vox hace todo cuanto está en su mano para acortar el tiempo de estancia de Sánchez en la Moncloa. La gente echa de menos, precisamente, que alguien la defienda y ven que Vox lo hace. Con la manifestación, el partido de Abascal puso desde el minuto uno toda la carne en el asador y movilizó su estructura, a pesar de no ser ellos los convocantes.
Muchas veces oigo aquello de que PP y PSOE son lo mismo. No, no es verdad: con todos su defectos, el PP no es una mafia organizada, como sí lo es el PSOE. Y son legión los cargos, militantes, simpatizantes y, por supuesto, votantes del PP que aman a España, que quieren defenderla y que están deseando contribuir a hacerlo.
El problema es que esa inmensa masa de buena gente está en estos momentos dirigida por una cúpula que parece no querer entender a los españoles o que no está dispuesta a defenderlos. Y que, precisamente por su alejamiento de la calle, comete errores absurdos como el de no volcarse con la marcha de ayer.
La dirigencia del PP sigue sin entender que el ciclo ha cambiado.
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