Ma ilusa
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Andrés García: el galán de origen caribeño que conquistó el cine y la televisión mexicana. Nacido el 24 de mayo de 1941 en Santo Domingo, República Dominicana, Andrés García llegó a México siendo niño junto a su familia, integrada por exiliados españoles que huían de la dictadura franquista. Su padre fue un famoso aviador de combate republicano, llamado Andrés García Calle. Tras el descontento de la familia García con el régimen autoritario imperante en República Dominicana, volvieron a emigrar, pero esta vez a México. Allí, obtuvieron la nacionalidad mexicana y se asentaron en Acapulco.
Andrés creció entre Acapulco y la Ciudad de México, y antes de la fama trabajó como lanchero y pescador, sin imaginar que terminaría convirtiéndose en uno de los rostros más populares del espectáculo mexicano.
Su carrera despegó en el cine durante la década de 1960 con películas como Chanoc (1967), basada en el popular personaje del cómic mexicano, cinta que lo lanzó al estrellato gracias a su imagen de aventurero carismático. Más tarde participó en numerosas producciones de acción, drama y romance, entre ellas Tintorera (1977), Pedro Navaja (1984) y una larga lista de telenovelas que consolidaron su fama en América Latina.
Andrés García falleció el 4 de abril de 2023, a los 81 años, en su casa de Acapulco. Comparto un fragmento del programa La Tota y la Porota, al cual fue invitado Andrés García.
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@Tavaresalaire @ArrobaFMOficial Aunque en la mañanera digan que no hay que ver @AztecaDeportes, esa es mi elección.
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Faltan 15 días para el Mundial, los boletos MUY caros y la pregunta cantada es:
Porqué televisora vas a ver los partidos?
Televisa, Azteca, alguna otra plataforma?
Quién tiene el mejor equipo de cronistas, expertos etc?
@ArrobaFMOficial 88.7 FM
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@nacholozano Ahí en Hidalgo pintaron el techo y no repararon las filtraciones de agua, así que la pintura nueva se está desprendiendo.
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🇺🇸🇨🇺🇲🇽‼️| En una reflexión vergonzosa y lamentable, Claudia Sheinbaum se mostró indignada por la acusación contra el dictador Raúl Castro: “¿Qué sentido tiene acusar a una persona en este momento por algo que ocurrió hace 30 años? Imagínense, 30 años. No se nos puede olvidar que hay otra intención detrás de lo que hacen. Siempre hacen lo mismo, no hay que olvidar la historia”.

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@DBallinas En un transporte público con alguien que grite …. Ya se la saben y cada quien vaya diciendo su nombre mientras se amontonan para bajarse.
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@ChumelTorres Pintaron y no repararon las filtraciones de agua,así que la pintura se está desprendiendo.
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Elegancia y distinción que solo puede venir de las cumbres del refinamiento morenista.
Ana@Anaro74
Candelabros en el metro Hidalgo. Increíble el mal gusto de esta señora y su gente.
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Pensé que solo pasaría a cenar. Nada del otro mundo: una hora con mis papás, como en los viejos tiempos. Pero una frase muy simple de mi papá me partió el alma y, al mismo tiempo, me volvió a juntar los pedazos.
Di la vuelta para entrar al patio justo cuando la luz amarilla del porche se encendió. Esa misma luz, la que conozco desde que era un niño. Esa luz que caía sobre el concreto agrietado y alcanzaba a iluminar el carro viejo de mi papá estacionado debajo del árbol de nogal. Esa luz siempre significó una sola cosa: ya estoy en casa.
Mi mamá salió a recibirme antes de que yo cruzara la puerta. Tenía los cachetes calientes por el calor de la estufa y el delantal lleno de harina.
— Ya está lista la cena —me dijo, exactamente igual que como me lo decía cuando regresaba de mis entrenamientos de fútbol.
El olor me invadió por completo: era su famoso pollo con mole y arroz. Tenía años de no comerlo, pero bastó un solo respiro para volver a tener diez años.
La cocina vieja, los platos que ya ni combinaban, la risa de mi papá, la leche en vasos de plástico. Esa época en la que todo parecía eterno y el problema más grande del mundo era no haber hecho la tarea.
Mi papá estaba poniendo la mesa. Pelo blanco, ya medio encorvado, pero cuando me dio un abrazo, fue ese mismísimo abrazo de siempre. Ese que sin palabras te dice: "aquí estoy, yo te sostengo".
Nos sentamos a la mesa como antes. Nos reímos. Me preguntaron por el trabajo, por el tráfico de la ciudad, por mi vida. Y ahí los vi: mi mamá se cansa más rápido, a mi papá le falta el aire al hablar. Y sentí un nudo en el pecho… el tiempo, lento pero seguro, me los va quitando poquito a poco.
Pero por una hora, todo fue como antes: el reloj viejo haciendo tic-tac, el radio murmurando de fondo, mi mamá sirviéndome más papitas, mi papá contando su chiste favorito… ese mismo del que me he reído durante los últimos veinte años.
Cuando me despedí para irme, los abracé fuerte. Les prometí regresar pronto, aunque por dentro ya sentía ese miedo horrible de que un día ese “pronto” ya no exista.
Iba bajando los escalones buscando las llaves del carro, y entonces se escuchó. La voz de mi papá, fuerte y clarita, la voz de toda mi vida:
— Vete con cuidado, hijo. Me avisas cuando llegues.
Me quedé congelado. Eran las mismas palabras de cuando tenía dieciséis años. Las mismas de cuando me fui a la universidad. Las mismas de siempre.
Volteé. Mi mamá con su delantal. Mi papá parado en la puerta. Los dos viéndome como si todavía fuera su niño chiquito.
Y en ese instante me cayó el veinte: me la pasaba preocupado por su vejez, por sus enfermedades, por su fragilidad y no me había dado cuenta de lo más importante: ellos todavía me sostienen a mí.
Ya no con los brazos con los que antes subían mi bicicleta a la cajuela. Ya no con la cartera de la que siempre sacaban "un dinerito para el camino". Ahora mis jefecitos me sostienen con sus palabras. Con su preocupación. Con un amor que no envejece.
Me subí al carro con un nudo en la garganta, porque sé que llegará el día en que ya no escucharé esas palabras. El día en que la luz del porche se encienda pero la puerta esté vacía.
El camino de regreso se me fue como en un suspiro. En mi mente solo retumbaba una cosa: “Vete con cuidado. Me avisas cuando llegues”. Una frase tan común, tan de todos los días y ahora, un tesoro sagrado.
Y lloré. No de tristeza, sino de pura gratitud. Por todavía tener la dicha de escuchar eso. Porque todavía se preocupan por mí. Porque todavía soy suyo.
Esa noche me prometí a mí mismo ir a verlos más seguido, decirles más veces "los amo" y sentarme a esa mesa vieja todo el tiempo que pueda. Porque el futuro no perdona y el "luego" a veces no llega.
Porque la vejez no es solo pérdidas. Es aferrarse a lo que se queda.
Y si tienes la fortuna de tener el amor de tus padres, quédate con esto: es lo único que dura para siempre.
Así que, por favor:
Llámale a tu mamá. Abraza a tu papá. Y avísales cuando llegues.
Porque va a llegar un día en el que darías la vida entera con tal de escuchar esas palabras una sola vez más.
tomado de
@GabrielaLaBlue

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@gdeloya @beltrandelrio @lucianopascoe @GarciaPosti @jorgegogdl @EmilioVallejoRL @ClouthierManuel @MLopezSanMartin Precio de las playeras originales: entre $2 y $3mil pesos, en la piratería hay hasta de $350, para que tipo de prenda crees que alcanza con el SMM $9582.00? (Además en aquel tiempo no había tanta piratería)
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En 2010, antes de Sudáfrica, conseguir la playera de México era casi una hazaña. No era solo fiebre mundialista: había ánimo, consumo, expectativa de país. Hoy ves tiendas saturadas de jerseys y entiendes que el problema no es el diseño. En aquel año México crecía 5.1% y Moody’s lo tenía en Baa1; hoy la economía cayó 0.8% en el primer trimestre y ya nos dejaron en Baa3, el último escalón del grado de inversión. Pero el contraste no es solo económico: también es anímico. Antes había entusiasmo; hoy hay confrontación, fatiga y una sensación de estancamiento que ni el futbol consigue maquillar. No cambió solo el escaparate: cambió el pulso del país.

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La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, llegó tarde y corriendo a la reunión de Claudia Sheinbaum con Markwayne Mullin, titular del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
Y la escena habla sola.
Una de las funcionarias más importantes del gobierno llegando en moto, con prisa, en una reunión delicadísima para México y Estados Unidos.
Mientras el país enfrenta presiones por seguridad, crimen organizado, migración y cooperación bilateral, en Palacio parece que ni la puntualidad pueden cuidar.
Así se ve un gobierno rebasado: improvisado, corriendo detrás de los temas y llegando tarde hasta a las reuniones donde debería mostrar control.
@diario24horas
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@LOVREGA @CartonCalderon Ezdeque el tráfico estaba imposible o acaso venía en el suburbano que no funcionaba en la mañana?
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@GolMania24 Esa estampa de Maradona la tuve y la pegué en algún lugar o cosa. Quiensabe dónde quedó.
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