Elvin Calcaño@elvin_calcano24
Los problemas del discurso "libertario" de Elon Musk en referencia a la eficiencia del Estado:
La ideología hoy predominante caracteriza al Estado como una cosa al margen de la sociedad. Señalando esta última como ámbito de relaciones económicas y, en consecuencia, esfera de libertad. En tanto que el primero sería ámbito de coerción (impuestos, regulaciones, etc.) y corrupción. Así pues, desde una racionalidad economicista heredera del liberalismo económico del siglo XIX (por ello insisto en que no hay nada nuevo en las narrativas "libertarias") y desde una concepción moralizante se deslegitima lo estatal. Y es desde esa mirada que Elon Musk pretende, en su delirio tecno-distópico, hacer una "revolución" con el cargo de eficiencia gubernamental que le ha dado Trump. Con un poco de teoría del Estado veamos los problemas de estas pretensiones.
Primero, el Estado no es una cosa sino una relación social. Que, como nos explica Jessop (2020), tiene aspectos formales y estratégicos. En los primeros encontramos la representación política, arquitectura legal-institucional y la capacidad de intervenir en la sociedad. Y en los segundos proyectos, definición de bases sociales y visiones hegemónicas. Es decir, en el Estado cristalizan las luchas que, al interior de toda sociedad, se dan entre grupos y sectores en función de intereses y valores. De manera que cuando hablamos de que un estado falla o es deficiente es porque está fallando la sociedad.
Segundo, el Estado, en su sentido ampliado (Gramsci), integra la sociedad civil y la política. Esto es, los ámbitos públicos y privados. Fue en el siglo XIX donde el estado solo intervenía en la sociedad vía mecanismos coercitivos. Pero conforme se fue ampliando la participación democrática, la sociedad entró en el estado porque las luchas políticas en las sociedades democratizadas incluyen tanto lo público como lo privado. Hoy puede ser tan del estado un medio de comunicación privado (en la medida de que se articule a proyectos estatales) como cualquier institución pública. Cuando vemos al Estado desde la perspectiva de los proyectos que privilegia una sociedad, pues notamos esta imbricación donde el estado puede ser la sociedad (a través de grupos que logran avances estratégicos en su aparato institucional) y la sociedad el estado (ampliado).
Tercero, el Estado posee cierta autonomía en la medida de que es el único ente que puede coordinar las diferentes estructuras que configuran la sociedad (Mann, 2007). Ahora bien, en este punto notamos que cuando se habla de eficiencia del estado tenemos que preguntarnos eficiente en función de qué visiones, intereses, grupos o proyectos. Porque no hay nada neutral en el Estado ni este es algo aparte de la sociedad (como hemos visto). Por lo que si fuera estadounidense me preguntaría, ¿para qué intereses es que Musk y el otro millonario delirante van a reorganizar el aparato estatal de Estados Unidos hacia una pretendida eficiencia? Yo tendría muchísimas dudas.
En fin, esta cháchara “libertaria” hoy de moda, que no llega a teoría porque es simplemente una limitadísima crítica a la política y al Estado, confunde todo. Y por ello está llevando a muchas sociedades al suicidio colectivo en nombre de la “libertad” y la “eficiencia”. Persiguiendo unos paraísos donde todo sería privado que solo han existido en los textos de Hayek, Friedman y otros autores neoliberales desacreditados por la historia.