“No vendo cigarros sueltos”. Bueno, no vendes pero véndeme uno. “No vendo cigarros sueltos”. Ah, dame cinco cajetillas de Raleigh. Los pone en el mostrador, los meto a la bolsa y le digo: “de huevos no te pago”. Me salgo, me agarra la patrulla…y una de las cosas más fuertes de