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El profesor del Instituto de Educación Media Superior de la CDMX, Alberto Israel Jasso, decidió tomar la puerta falsa ante una denuncia por supuesto acoso sexual en contra de una estudiante. Desde su perspectiva, ante la imposibilidad de obtener un proceso justo. Deja este mensaje.




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El profesor del Instituto de Educación Media Superior de la CDMX, Alberto Israel Jasso, decidió tomar la puerta falsa ante una denuncia por supuesto acoso sexual en contra de una estudiante. Desde su perspectiva, ante la imposibilidad de obtener un proceso justo. Deja este mensaje.



Alberto Israel Jasso Cruz, docente con 25 años de trayectoria en el Instituto de Educación Media Superior (IEMS) de la CDMX (plantel Azcapotzalco) y casi una década previa en preparatorias del Estado de México, se quitó la vida ayer el 22 de julio tras una denuncia por presunto abuso sexual (tocamientos indebidos). La denuncia fue presentada el 14 de julio por la alumna Ramírez Maya Estrella Jocelin, quien lo acusó después de que él la despertara al quedarse dormida en clase de un curso intersemestral. Horas antes de la fatal decisión grabó y difundió un video donde negó categóricamente los hechos, afirmó no haber recibido un proceso justo ante la investigación simultánea administrativa y del Ministerio Público que lo dejó en indefensión, señaló que la presunción de inocencia queda anulada en la práctica ante este tipo de acusaciones y describió su muerte como un acto de rebeldía y sacrificio para mejorar el sistema de justicia. El caso generó consternación en el personal del IEMS, que exigió revisar protocolos y atención a salud mental.


Un profesor de preparatoria en CDMX decidió quitarse la vida después de haber sido señalado por presunto acoso sexual por una alumna, una práctica que, según dejó en su mensaje de despedida, era frecuente entre las alumnas que lo amenazaban con denunciarlo para que las aprobara. Y decidió tomar ese camino porque sabía que, aún siendo inocente, la sociedad y la ley le creerían más a la morra que a él. Qué puto coraje, en verdad, no hay palabras. Descanse en paz.















