Dios, te entrego está semana con un corazón lleno de esperanza. Ayúdame a confiar en todo momento, sabiendo que estás a cargo de cada situación. Que mis pensamientos y palabras reflejen tu amor, y que cada día esté lleno de oportunidades para bendecir a quienes me rodean.
Y entonces te das cuenta que los lunes no son tan malos como parecen... Cuando empiezas a valorar que tienes trabajo, un plato de comida y gente que te quiere. Es cuestión de perspectiva.