Mel Dom 🐞 retweetledi

Me llega una invitación de casamiento y no sé si es una fiesta o la preventa para el Lollapalooza. El precio de la tarjeta es, literalmente, un alquiler.
¿En qué momento se volvió normal cobrarle el cubierto a los invitados para financiar la fiesta de tus sueños? Si no podés costear el salón y el DJ, quizás el sueño tiene que ser un poco más chico. No podés trasladarle tu déficit fiscal a tus amigos.
Ya no somos invitados, somos clientes. Prefiero mil veces un asado a la canasta con gente que quiero, que una boda de revista pagada a base de compromiso ajeno.
¿Ustedes qué opinan? ¿Se invita o se cobra?
Español







