
Hapus
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Hapus
@MrHapus
Bioloco afcionado a la fotografia y el anime.








Ante los recientes señalamientos construidos con una versión incompleta de la realidad, aclaro: Mi trabajo como diputado es público y cualquiera lo puede revisar, he cumplido con más del 90% de asistencias en la legislatura. Sí, hay inasistencias y las asumo, pero no de la manera en la que planean tergiversar como “51 ausencias” ya que no son días sin asistir, sino votaciones dentro de una misma sesión, donde pueden registrarse varias en un solo día. Sobre el viaje que se ha mencionado: fue personal, pagado con recursos propios y sin uso de dinero público. Aclaro que, esa ausencia se informó previamente y se solicitó el descuento correspondiente. Siempre he trabajado para salir adelante, primero como empresario, después como servidor público y hoy como diputado y representante popular. Mi compromiso no ha cambiado: trabajar cada día para cumplir y dar resultados.


Imagínate esto: un día el Estado decide que tu propiedad “sirve” para algo más grande. No te la quita de inmediato —al menos no en el papel—, pero puede ocuparla, limitarla o vaciarla de contenido mientras tú entras a pelear en tribunales. La nueva iniciativa de Ley de Expropiación de Oaxaca está construida justo así: más ordenada, más técnica… pero también más poderosa para intervenir en lo que es tuyo. El discurso es impecable: interés público, proporcionalidad, seguridad jurídica. Pero en los detalles está la historia real. Las causas de utilidad pública son tan amplias que casi todo cabe. La ocupación “urgente” permite actuar primero y discutir después. Y la indemnización puede basarse en valores administrativos, pagarse años más tarde y quedar sujeta a que tú, como ciudadano, cargues con el costo de litigar para no salir perdiendo. Esto no es una iniciativa burda. Ese es precisamente el punto. Es una iniciativa inteligente. Y por eso es más peligrosa: porque normaliza, con lenguaje jurídico impecable, que el Estado tenga más herramientas, más velocidad y más margen frente a la propiedad privada. La pregunta no es si el Estado puede expropiar. La pregunta es si estamos cómodos con lo fácil que esta ley puede hacerlo.











Ante los recientes señalamientos construidos con una versión incompleta de la realidad, aclaro: Mi trabajo como diputado es público y cualquiera lo puede revisar, he cumplido con más del 90% de asistencias en la legislatura. Sí, hay inasistencias y las asumo, pero no de la manera en la que planean tergiversar como “51 ausencias” ya que no son días sin asistir, sino votaciones dentro de una misma sesión, donde pueden registrarse varias en un solo día. Sobre el viaje que se ha mencionado: fue personal, pagado con recursos propios y sin uso de dinero público. Aclaro que, esa ausencia se informó previamente y se solicitó el descuento correspondiente. Siempre he trabajado para salir adelante, primero como empresario, después como servidor público y hoy como diputado y representante popular. Mi compromiso no ha cambiado: trabajar cada día para cumplir y dar resultados.





