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Omar J Valera
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Ahora que los Fujimoristas están hablando de la marihuana les recordamos cuando Susana declaró públicamente que Alberto Fujimori era un drogadicto que consumía cocaina.
@KeikoFujimori sabía todo esa historia y prefirió abandonarla por irse con el corrupto y drogadicto.
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The 1970s formations of The Ramones in NYC and the Sex Pistols in London led to an explosion of the punk, goth, and emo countercultures which eventually spread into Mexico.
By 2008, these decades of subcultural evolution hit a breaking point in Mexico City, sparking a massive street brawl between 'traditional' Punks and 'new' Emos over the soul of the aesthetic.
In a finale as surreal as the conflict itself, the war was only stopped when a group of Hare Krishnas marched into the middle of the riot, subduing the angry teenagers with chants, drums, and flowers proving that the only thing more powerful than a subculture feud is a well-timed tambourine.
Ramin Nasibov@RaminNasibov
What historical fact sounds fake but is true?
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El Congreso vuelve a demostrar que su vara de medir depende de a quién se juzga.
En el caso “Mochasueldos” el Congreso archivó la denuncia contra Katy Ugarte, investigada por el presunto recorte de sueldos a trabajadores de su despacho. No es un hecho aislado: en otros casos similares, el blindaje político también ha terminado imponiéndose sobre la exigencia de justicia.
Pero cuando se trata de Delia Espinoza, una exfiscal de la Nación que enfrentó al poder y denunció la ley del doble sueldo militar y policial, el Congreso actúa con una rapidez y severidad implacables: por segunda vez la inhabilita por 10 años para ejercer función pública.
¿Dónde está la justicia?
¿Dónde está la misma firmeza para investigar a quienes son acusados de recortar sueldos, proteger intereses y usar el cargo público para beneficio propio?
Lo que vemos no es justicia. Es venganza política. Es el pacto mafioso actuando contra quienes se atreven a tocar sus privilegios. Blindan a los cuestionados y castigan a quienes denuncian. Archivan denuncias incómodas para sus aliados, pero destruyen la carrera pública de una mujer íntegra, sin sentencias ni escándalos de corrupción.
El mensaje es claro y peligroso:
Si eres parte del sistema, te protegen; si lo enfrentas, te eliminan.
El Perú no puede normalizar este abuso. Un Congreso que blinda a los suyos y persigue a quienes fiscalizan ha dejado de representar al pueblo y se ha convertido en una amenaza para la democracia.


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