No les pasa que tienen ese presentimiento que todo está mal y en cualquier momento algo súper malo pasará? Será que ya tengo la ansiedad al límite o solo estoy loquita?
#CDMX
Él, “es mi amigo” y nuestra historia la resumiré lo más que pueda.
A principios de Marzo de este año, me estacioné en una calle de esta ciudad porque sentí muchas ganas de llorar, abracé el volante y me rompí… cuando levante mi vista, miré a un hombre caminar y casi de inmediato un perro se le echaba encima..por instinto, subió la pierna pero al buscar defenderse perdió el equilibrio y cayó en un charco de lodo, al mismo tiempo que esto ocurría me bajé para ahuyentarle al perro como pude y claro, con mucho miedo y el riesgo de que el perro me mordiera… el escándalo de los ladridos del perro fue tal que el dueño salió y se hizo cargo del animal.
El aspecto de este hombre era terrible, traía la nariz rota y un golpe en la ceja, la sangre ya estaba pegada a su rostro y le había escurrido hasta el cuello y parte de la oreja…estaba andrajoso, los puños de la camisa color paja estaban roídas y al menos le faltaban 3 botones, su pantalón estaba tan sucio y roto que no sabía distinguir cuantos años podría tenía con el…le vi el muslo izquierdo de una rotura que le trazaba de la rodilla a la entrepierna…traté de levantarlo y justo cuando le tiré del brazo izquierdo para hacer balanza pegó un grito…en la parte del antebrazo tenía sangre fresca. Se arremangó y entonces le vi el codo partido en dos, le tomé del otro brazo hice una especie de balanceo y se levantó, le pedí que se subiera a mi vehículo y buscamos un doctor.
Él comenzó a llorar…ya dentro de mi vehículo le regalé unas toallitas húmedas y entonces me preguntó:
¿Estabas llorando también, verdad?
-Si, le respondí
-¿Que te pasó?
-Hace unos días murió mi papá ¿Le duele mucho el codo? Le desvié la plática.
El hombre me comenzó a decir sollozando: Estoy cansado. Todo me sale mal. Vivo en la calle, duermo donde pueda y paso mucho frío y cuando llueve es la cosa más horrible. Tengo 62 años, me quede sin trabajo hace varios años, perdí mi casa. Ahora ya nadie me emplea, mírame, quien va a contratar a alguien tan mugroso como yo. Ayer…. (volvió a llorar, se medio calmó y siguió contándome) cuando me llegan a dar limosna la junto, voy a comprar metal y hago fibras para lavar trastes, camino mucho para venderlas y me esforcé tanto para reunir un dinerito para rentar un cuartito aquí adelante.
Ayer…me golpearon los mismos que están en la calle como yo, me lo quitaron igual y para drogarse o emborracharse, lo guardaba en el único lugar que sentía seguro, en mi zapato (el hombre no podía ni hablar de tanto llorar y otra vez trató de calmarse y continuó) y ya no podré rentar ese cuarto y hoy había quedado de llevar el dinero para quedarme ahí…y olvidarme de lo que significa estar en la calle.
-¿Cuánto le quitaron?
El hombre me dijo la cantidad.
El doctor lo atendió. No había fractura pero al caer se abrió el codo y requirió sutura.