
En el corazón de cada familia venezolana hay un deseo compartido: volver a estar completos.
Hoy alzo mi voz por quienes no pueden hacerlo. La existencia de presos políticos en nuestra Venezuela es una herida abierta que nos impide avanzar con la fuerza que el país requiere. No hablamos solo de cifras o expedientes; hablamos de padres que no han visto crecer a sus hijos, de hijos que hacen falta en el sustento de sus hogares y de ciudadanos cuyo talento es necesario para la reconstrucción de nuestra nación.
Español






