
LEONARDO PIRELA
67.2K posts

LEONARDO PIRELA
@PIRELAESPINA
Locutor Certificado 58.686,Comentarista,Pronosticador,Maracucho,Hijo de Edicta,Enamorado de mi Esposa e Hijos ÓPTICA👀PULSO💪PRECISION🎯


En Venezuela, cada preso tiene su propio carcelero. Los llamados “presos del Potro” no son un caso aislado. Hay denuncias de empresarios y personas del hipismo detenidas tras negarse a pagar o por conflictos dentro del sector Génesis Rodríguez es una de las víctimas: su esposo tiene más de 3 años y 8 meses preso. Pero no solo eso: les quitaron 35 caballos, los amenazaron para que no hablaran. Les arruinaron la vida. “Me han quitado tanto… que me quitaron hasta el miedo”. No solo hay presos. Hay patrimonios destruidos. Hay familias devastadas. Aquí parte de la historia ⬇️⬇️⬇️ youtu.be/bgbz6vuuUSE?si… Video: @DossierVzla












🚨 ATENTOS | Denuncian esquema millonario de rifas en Venezuela Cada rifero manejaba cuotas de hasta $40.000 y en estados como Carabobo y Distrito Capital llegaban a $60.000. Señalan al “Potro” Álvarez como figura clave en el control del sistema. La gran pregunta: ¿cuánto dinero movieron realmente durante años?



En Venezuela no hay sistema de justicia. Hay dueños de presos. Cada detenido tiene nombre… pero también tiene “jefe”. Alguien que decide cuánto vale su libertad. Los llamados “presos del Potro” no son una excepción. Son parte de un modelo donde el poder se usa para someter, extorsionar y destruir. Como lo ha documentado el periodista Johan Alvarez, empresarios, trabajadores del hipismo y ciudadanos comunes terminan presos no por delitos, sino por no pagar o no someterse. El caso de Génesis Rodríguez lo grita todo: más de 3 años y 8 meses con su esposo preso, 35 caballos arrebatados, amenazas para obligarlos a callar. No fue justicia. Fue despojo. En Venezuela no solo encarcelan personas. Confiscan vidas. Rompen familias. Arrasan con años de trabajo. Y aun así, hay quienes resisten. “Me quitaron tanto… que me quitaron hasta el miedo”. Ese es el verdadero miedo del poder






🎭 #SeLesCayoLaCareta Antonio “El Potro” Álvarez… De verdad que hay cosas que uno intenta leer con calma, pero no siempre se puede. Porque tú te metes en Twitter y te encuentras a un tipo hablando de Dios, de verdad, de bendiciones… y claro, cualquiera que no sepa el contexto dirá: “bueno, otro más que encontró fe”. Pero el problema es que aquí sí hay contexto. Y bastante. Porque esto no empieza con un 🙏, esto empieza cuando te haces con el control de todo un sector. No de una parte, no de un área pequeña. Todo. Hipismo, apuestas, regulación, decisiones. Es decir, el que decide quién juega… y quién se queda fuera. Y cuando una sola persona concentra ese nivel de control, ya no estamos hablando de gestión pública ni de deporte ni de nada que se le parezca. Estamos hablando de poder. Y de lo que se hace con ese poder. A partir de ahí empiezan a repetirse las mismas historias. Y aquí hago un paréntesis importante: nada de esto me lo estoy inventando yo. Todo esto ha sido expuesto, denunciado y publicado por distintos medios y en redes, incluyendo investigaciones de El Pitazo y testimonios que llevan tiempo circulando. Yo solo estoy poniendo las piezas sobre la mesa. Empresas que ya estaban operando, trabajando, pagando lo que tenían que pagar… y de repente las reglas cambian. No porque haya una ley nueva, no porque haya una reforma clara. No. Cambian porque alguien decide que cambian. Y ahí es donde empiezan las reuniones incómodas, los mensajes entre líneas y luego sin líneas: “si quieres seguir, tienes que entrar”. Y entrar significaba pagar. Millones. Así, sin rodeos. No como impuesto, no como licencia. Como condición. Y si no entrabas… bueno, ya sabemos cómo termina esa parte del cuento en Venezuela. Pero es que lo más delicado ni siquiera es eso. Es el sistema. El software que movía las apuestas, el control real del dinero, la estructura técnica detrás de todo. Porque ahí es donde aparecen los nombres de quienes desarrollaron ese sistema… y cómo terminaron presos. Presos, Potro. Acusados de terrorismo, de delitos graves, trasladados como si fueran criminales de alto nivel. Y esto también está dentro de esas denuncias públicas, no es una interpretación mía. Y mientras ellos estaban ahí, el sistema seguía funcionando. Exactamente el mismo. Solo que ya no en sus manos. Eso no es una coincidencia. Eso es un patrón. Y luego están los movimientos de dinero, que tampoco son un invento. Transferencias millonarias, empresas que aparecen como intermediarias —“El Inmejorable”, por ejemplo— que no tienen nada que ver con caballos pero sí con cifras grandes, muy grandes. Estructuras que funcionan como paso obligatorio, como filtro. Todo eso ha sido señalado en distintas investigaciones y registros que circulan públicamente. Entonces claro, uno vuelve al presente, a los tuits, a la versión espiritual, al discurso de “no temo ni ofendo”… y no cuadra. No cuadra con las denuncias de empresas presionadas para pagar, no cuadra con el control absoluto de un negocio multimillonario, no cuadra con gente que terminó presa mientras otros se quedaban con el sistema funcionando. Y ojo, aquí nadie se mete con la fe de nadie. Cada quien cree en lo que quiera. Pero la fe no borra lo que pasó. No responde preguntas. No explica por qué tantas piezas distintas apuntan hacia el mismo sitio. Porque al final esto no va de religión. Va de poder, de dinero y de control. De quién decide quién trabaja y quién no. De quién cobra y quién paga. Y de quién termina preso cuando no entra en el juego. Así que no, Potro… no es un ataque. No es una campaña. Es algo mucho más incómodo que eso: es memoria. Es gente que no se olvida. Es gente que empieza a entender cómo funcionaba todo. Y cuando eso pasa, ya no hace falta que nadie grite mucho. Ni que exagere. Basta con juntar las piezas. Porque ahí… es donde de verdad se les cae la careta. #LosHilosDeMelania 🧵


