Orlando Avendaño@OrlvndoA
No entiendo cómo algunos dicen que todo sigue igual, o que incluso todo está peor en Venezuela, cuando:
- Más de la mitad de los presos políticos han sido liberados y han regresado con sus familiares.
- Grandes jerarcas del chavismo, como Raúl Gorrín, Alex Saab y, ahora, Wilmer Ruperti, han sido detenidos y enfrentan extradición.
- El Estado se ha reformado, aun con reciclados, muestra de alteración, lo que abre oportunidades, y han salido de sus cargos Tarek William Saab, Padrino López y otros.
- Ha habido reformas en el sector petrolero que implican apertura a la inversión privada y Delcy Rodríguez ha cumplido todas las demandas de EEUU en términos económicos.
- Gran parte de las misiones sociales que desangraban al Estado fueron eliminadas.
- Las FARC y el ELN desmontaron campamentos en Venezuela y empezaron a retirarse.
- Venezuela dejó de sostener al régimen cubano con el envío de petróleo. Se suspendieron los vuelos de Caracas hacia La Habana y Managua.
- Se abrió la embajada de EEUU en Caracas y empezó a trabajar en Venezuela la diplomática Laura Dogu, que hace seguimiento en el terreno y en tiempo real del proceso de transición.
- El régimen de Delcy ha recibido con honores y arrodillado a diferentes funcionarios, como el secretario de Energía y el de Interior, y otros como Donovan, Humire y Ratcliffe que participaron directamente en la captura de Maduro.
- Maduro está preso, en una cárcel de 3x2, con un inodoro y una cama de acero, y con apenas salidas a un patio tres veces a la semana.
Y apenas han pasado poco menos de tres meses. Menos de tres meses y todo lo anterior ha ocurrido, cosa que es extraordinaria y era impensable antes del 3 de enero.
Este es un proceso. Sabíamos desde el día uno que sería amargo, porque las transiciones no son idílicas. Existe un riesgo grande, que EEUU no puede permitirse, y es que todo colapse.
Mucho está en manos de Estados Unidos, pero no todo. Que esto llegue a buen puerto también depende de todos nosotros, los venezolanos.
Pero no podemos afirmar, hoy, que todo está igual o que las cosas están peor. Objetivamente, como dijo el secretario de Estado Marco Rubio, hoy Venezuela está mejor que lo que había del 2 de enero para atrás.
Aún falta mucho. Necesitamos que esto sea corto y llegue a buen puerto, pronto. Pero no podemos desconocer los hechos. Y no podemos desconocer el extraordinario papel que está jugando Estados Unidos, que está manejando esto con guante de seda para evitar que devenga en caos.
A veces nos frustra que, para asumir una tarea desafiante que implica relacionarse con el mundo criminal, no pusieron a una figura inmaculada. Es un pensamiento ingenuo y cortoplacista. A un tecnócrata de Harvard, bien portado, se lo devora el sistema en dos segundos.
Estados Unidos está desactivando una bomba de tiempo. Y, para ayudar, debemos reconocer que eso está ocurriendo. De lo contrario, solo arrastraremos frustración y desánimo.
Venezuela está logrando lo impensable. Han sido casi tres meses extraordinarios. No dejamos de ganar, como ocurrió este martes. Seguiremos ganando. Debemos poner de nuestra parte. Y agradecer. Debemos ser agradecidos.