Leocenis Garcia@leocenisoficial
El expresidente Zapatero viajó a Venezuela para buscar a personas que estaban enterradas en las mazmorras carcelarias del régimen. Nos sacó de prisión a Yon Goicoechea —quien recientemente ha regresado a Venezuela—, a Henrique Márquez (candidato presidencial), al general Rodríguez Torres, a un tal Superlano y a mí. Si no hubiera sido por él (y en mi caso también por el embajador estadounidense Roger Carstens), seguiríamos en esas mazmorras.
Otros liberados fueron:
• Rocío San Miguel (abogada y defensora de DDHH con doble nacionalidad venezolano-española). Su familia agradeció específicamente las gestiones de Zapatero.
• Enrique Márquez (ex candidato presidencial y exdiputado).
• Biagio Pilieri (político, colaborador de María Corina Machado, con doble nacionalidad ítalo-venezolana).
De mí, Jorge Rodríguez decía que yo era “algo más que terrorista”, y lo mismo con los demás. Ninguno éramos afines ideológicamente al expresidente; sin embargo, no cejó en su empeño. Creyó que éramos inocentes sin siquiera leer los expedientes.
En mi caso, sí he leído el suyo: en el auto del juez no encontré en ninguna página una instrucción, grabación de reunión, voz, cheque o transferencia que pruebe semejante acusación.
En España, de donde salgo en este momento tras una visita privada de dos días, tengo más amigos en el PP que en el PSOE. Pero la verdad es que España está tomando un camino peligroso, lleno de irrespeto a las instituciones. Uno puede hacer oposición, pero no apología del delito.
Hace poco visité el diario El Debate. Lamenté que Bieto, que me conoce y sabe que soy un perseguido político y practicante del diálogo, censurara la entrevista a la que él mismo me había invitado porque no le gustaron mis afirmaciones o no encajaban con su agenda. Eso no es periodismo ni política, es manipulación y una canallada.
El jefe de Relaciones Exteriores del alcalde Almeida me hizo una invitación a la que desistí, en los mismos términos que contesté a la oficina de Ayuso: “Mucha suerte en su agenda sobre Venezuela”.
Escribo esto como acto de protesta ante la política del PP hacia Venezuela, que considero absolutamente infantil. Un partido como el PP no puede permitirse eso.
Ninguna democracia, y menos España, va a salir fortalecida con este tipo de actuaciones, como tampoco salió fortalecida Venezuela cuando inventaron toda una patraña contra Carlos Andrés Pérez con una partida secreta que jamás pudieron probar.