Pasa el tiempo y este video me sigue destruyendo. Es el desahogo de toda una vida sufriendo a la par. Detrás de Messi, el mejor jugador de la historia hay una lealtad absoluta.
Una mujer que se estaba asfixiando pidió ayuda a su colega. El tipo que no conocía la maniobra de Heimlich le salvó la vida de la manera más inesperada, y casi muere de risa.
Hay algo que siempre he tenido claro: ninguna mujer, NUNCA, va a revisar mi perfil con los ojos llenos de lágrimas ni mucho menos con su bebé en brazos diciendo: "Es ella". No porque sea perfecta, sino porque jamás he tenido interés en destruir hogares, romper relaciones.