Sancho Ruiz
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PRESO DE SU PROPIA MEDIOCRIDAD - #Unión 0-2 Independiente Afuera de la @Copa_Argentina. Otra vez sopa. La historia se vuelve a repetir. En nueve días el Tate quedó afuera de todo por hacer siempre lo mismo. Una radiografía de la mediocridad dirigencial y el conformismo deportivo. Fue un desastre. ¡Le hicieron dos goles de tiro libre! Y en 20 minutos se quedó con 10 jugadores tras la expulsión de Maizon. Le pasó lo mismo que durante todo el primer semestre: cuando el contexto exigía dar un paso más, estuvo ausente. Se limita demasiado. No logró ese plus necesario para tracender. Le cuesta romper esa pared. Es un karma, una piedra en el zapato. Cuando no es, no es. Este torneo, evidentemente, no es para @clubaunion. Pasan los años y sigue sin encontrarle la vuelta. Desde su reestreno en 2011, no paró de acumular decepción tras decepción. La edición de 2016 fue una excepción a la regla. En octubre se cumplirán diez años de aquel partido de cuartos de final ante River en Mar del Plata. Desde ese momento, sufrió derrotas imperdonables: confesión de partes, relevo de pruebas: Chacarita, Gimnasia de Concepción del Uruguay, Juventud Unida de Salta, Morón, Sarmiento de Resistencia, Barracas Central, Dock Sud, Almagro, Gimnasia de Mendoza y ahora Independiente. Demasiados golpes como para pensar que se trata solo de casualidad. Le puso fin a su participación en el torneo más federal del país y lo hizo de la peor manera: con la imagen de un equipo lejos del que supo ser en la @LigaAFA. Sin ideas y con una impotencia extrema que despertó la bronca de la gente que llegó al Parque de la Independencia para encontrarse con un equipo insulso, confuso y cargado de impotencia. Una derrota que vuelve a poner los pies sobre la tierra: 1) un plantel corto que careció de recambio; 2) un técnico que no es especialista en este tipo de partidos; y 3) una Comisión Directiva cuestionada por no pagar lo que corresponde y por priorizar el ahorro a la hora de armar los planteles. Con este combo de mediocridad, es difícil que algo salga bien. La responsabilidad es de todos. Acá nadie se puede hacer el distraído: la dirigencia, el cuerpo técnico, el director deportivo y también los jugadores. Porque, otra vez, Unión quedó con las manos vacías cuando parecía estar frente a una oportunidad única. La sensación es que falta autocrítica de verdad y sobra conformismo. Hay una deuda enorme con el socio y con el hincha, que hace años acompaña, gastó $100.000, se ilusiona y termina chocando siempre con la misma realidad. Spahn y Madelón son los responsables. Uno, porque promete más de lo que cumple y porque sigue sosteniendo una política de austeridad, que no va más. Deja un club deficitiario y un equipo que siempre queda a mitad de camino. Y el otro logró construir equipos ordenados, competitivos y con identidad; eso nadie lo discute. De hecho, con planteles limitados supo plantarse en canchas díficiles y competir contra rivales de mayor presupuesto. Pero cuando llegó el momento de dar el golpe, de mostrar jerarquía y mentalidad ganadora, el Tate volvió a quedarse corto. Y ahí aparece el gran cuestionamiento: da la sensación de que el técnico termina conformándose con poco y transmitiendo esa misma comodidad al plantel. La gente valora el orden, el sacrificio y el compromiso que suelen tener los equipos de Madelón, pero también empieza a exigir algo más. El socio ya no quiere solamente hacer un buen torneo o competir dignamente. Quiere pelear en serio. Quiere ver un equipo que no se achique cuando está cerca de conseguir algo importante. ¿Es el técnico ideal para sostener a Unión o realmente puede llevarlo a pelear un campeonato? ¿Está capacitado para elevar la vara competitiva o su límite ya quedó expuesto varias veces? ¿Se va a animar alguna vez a asumir un discurso verdaderamente ganador y trasladarlo al juego? Jamás se le dio a este torneo la dimensión que realmente tenía. En muy pocos partidos, podía salir campeón y clasificarse a la @Libertadores. Puertas adentro, siempre pareció encararse desde una lógica conservadora. Cuando desde la conducción no se instala una mentalidad ganadora, el equipo termina jugando condicionado, con miedo a perder más que con hambre de ganar. Por eso fueron tan importantes las palabras de Julián Palacios después de la eliminación en Alberdi. Sin haber nacido futbolísticamente en Unión ni tener años dentro del club, entendió enseguida cuál es el problema de fondo. Muchas veces, el que viene de afuera detecta más rápido lo que adentro se naturaliza desde hace años. No hace falta romper todo ni empezar de cero. Tal vez alcance con sostener una base sólida y sumar dos o tres jugadores de verdadera jerarquía para dejar de conformarse con competir y empezar, de una vez por todas, a buscar esa estrella que tanto anhelan los tatengues. En 2028, Luis Spahn le pondrá fin a su reinado de 19 años. Nadie puede negar que durante su gestión Unión consiguió estabilidad en Primera División y participaciones internacionales, pero también es cierto que quedará marcado como el presidente que nunca fue decididamente por la gloria: no pudo o no supo. Y eso contrasta con dirigentes como Super Manuel Corral, que entendían que el crecimiento del club debía ir acompañado de una mentalidad ambiciosa. Fue él quien afilió a Unión a la AFA en 1973, consiguió el ascenso a Primera y armó aquel recordado equipo de 1975 con Toto Lorenzo, sentando las bases para hitos posteriores como el subcampeonato del Nacional 79 y el ascenso de 1989. Lo que hace falta es un cambio profundo de mentalidad. El Tate tiene estructura, gente e historia para aspirar a mucho más, pero mientras el discurso siga siendo conformista será imposible romper ese techo. La ambición no garantiza el éxito, pero la resignación garantiza el estancamiento. El club necesita dirigentes, cuerpo técnico, jugadores e incluso un periodismo local que acompañe con un mensaje más exigente y progresivo, entendiendo que competir de verdad implica asumir riesgos y sostener convicciones. Si después no alcanza, mala suerte; al menos se habrá intentado. Pero conformarse con estar en Primera ya no alcanza. Basta mirar a @caplatense e @CSIRoficial históricamente no son más que Unión y, sin embargo, hoy tienen una estrella y juegan la Libertadores. Mismo caso que @Belgrano. Está a 90 minutos de salir campeón. ¿No les genera nada a los que conducen los destinos del club?


El hincha de colón cuando habla de Madelón o hace referencias al 89 realmente dan pena. Ellos creen que hablando sobre eso como si nada, vale menos o es algo que ya está, pero la realidad es que esa cogida va a quedar x siempre y ellos lo odian





