Rafa Toledo@alfwarrior
Siempre que se habla de este tema, tengo la misma sensación. Se retuerce la física y la biología, no para demostrar algo, sino para que no se pueda demostrar lo contrario más allá de que no se haya aportado ninguna prueba a favor de la hipótesis inicial. Se llama probatio diabolica y es fundamentar una hipótesis en base a que no puedes demostrar los contrarios, y este es un ejemplo paradigmático. No se puede demostrar lo que no ocurre, lo que hay que demostrar en que algo ocurre. Y en este caso concreto, no basta con argumentar que puede ocurrir. Al menos hay que probar toda una serie de cuestiones muy relevantes y que determinaran si esa vía de transmisión puede darse y evitar caer en dogmas de fe. Por ejemplo:
1- ¿Hay casuística? Hasta la fecha no (sin menoscabar que haya algún caso anecdótico y normalmente por desconocimiento de la etiología real)
2- ¿Conoce la viabilidad de Ébola en el medio ambiente (y más en una gotícula) en un entorno tropical? Muy poca duración. En cambio, en un cadáver (una de las vías principales hasta 7 dias)
3- Con esa vida ya es difícil, pero mucho mas en unos ecosistemas donde no hay mecanismos que movilicen el aire.
4- ¿Conoce la dosis infectante necesaria para Ébola? Es un aspecto que suele obviar y es fundamental. No solo eso, ¿el hábitat del virus explica que en cada gotícula haya una dosis suficiente?
5- Obviemos las gotas grandes (>200 micras) que caen al suelo inmediatamente y vamos con el límite artificial que se impuesto recientemente en la “nueva definición” (100 micras. Esas gotas caen inmediatamente, pero no solo ese. Si se le añade el peso de una carga infectante (i.e. 400-500 PFU) todavía cae antes
6- Por si no lo sabía, Ébola es un virus muy grande, lo que hace que hasta el concepto admitido tradicionalmente de gotículas de Pflüger pierde sentido aquí porque el peso del virus (con dosis suficiente) haría que hasta esas (<5 micras) haría que cayera. Esto no es tuberculosis.
Para hablar de una vía de transmisión sin casuística, no es suficiente con imaginar una posibilidad y lanzarla a que te demuestren que no se da. Hay que demostrar que se da y salvar todos esos imponderables con evidencias, para empezar a tomarla en serio.
Entiendo que usted es hombre de ciencias y entenderá que la probatio diabolica no es el camino. Solo ha aportado un artículo de opinión y una “ensoñación” (sin acritud). Por supuesto las opiniones son respetables. Fíjese si lo son, que hasta yo tengo las mías, pero solo son eso, opiniones. Lo mismo respecto a las hipótesis sin más evidencia que la falta de la falta de demostración empírica de que lago no ocurre (lo cual es imposible)
Al final, y ante la falta de evidencias y por desgracia, siempre se acaba recurriendo al plano emocional con el principio de precaución. Me parece muy bien. Al menos tanto como el de proporcionalidad, sobre todo considerando los costes personales, económicos y sociales que tiene la puesta en marcha de medidas que no tienen ningún soporte empírico y están basadas exclusivamente en supuestos teóricos que no integran la mayoría de aspectos biológicos relevantes.
No sé por qué (o sí) estos debates los abren normalmente ingenieros y no suelen considerar aspectos biológicos tan relevantes