Rodrigo Chillitupa retweetledi

Zovatto: El desafío de Keiko Fujimori trasciende su propia presidencia. Lo que está en juego no es únicamente el éxito de un gobierno, sino la posibilidad de que el Perú cierre una década de crónica inestabilidad política.
Ningún presidente peruano reciente llegó al poder con una carga histórica comparable. Keiko deberá gobernar bajo el legado de su padre, la figura más polarizante de la política peruana contemporánea. El antifujimorismo, aunque debilitado, sigue presente.
Pero este “segundo fujimorismo” aún carece de una identidad definida. Su desafío principal pasa por construir un proyecto propio y renovado.
En el plano interno, deberá combinar eficacia gubernamental y estabilidad política con un compromiso inequívoco con la democracia, el Estado de derecho, los derechos humanos y la lucha contra la corrupción, junto con crecimiento económico e inclusión social.
En política exterior, tendrá que administrar con pragmatismo las relaciones con sus dos principales socios comerciales: China, destino de casi el 40% de las exportaciones, y Estados Unidos, que concentra el 13%. La estrategia anunciada por su canciller apunta a reforzar con Washington la alianza política, ideológica y de seguridad —incluido el ingreso al Escudo de las Américas— y la cooperación con gobiernos latinoamericanos afines, sin poner en riesgo los vínculos estratégicos, comerciales, financieros y de infraestructura con Pekín.
Si lo logra, podría inaugurar una etapa de mayor estabilidad y redefinir el fujimorismo del siglo XXI. Si fracasa, confirmará que la crisis peruana no obedece solo a la debilidad coyuntural de sus gobiernos, sino a la incapacidad estructural de su sistema político para construir una democracia estable, inclusiva y gobernable.
Te invito a leer mi columna publicada hoy en La Prensa de Panamá.

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