
Rosa Sanchez
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TODA UNA VIDA: “Keiko Fujimori deberá convencer a, por lo menos, la mitad de ese 70% de peruanos que no votaron por ella ni por Roberto Sánchez para ganar unas elecciones que le han sido esquivas en tres ocasiones. Su perseverancia -cuarta postulación presidencial- configura un caso singular: una trayectoria sostenida en la búsqueda del poder. No ha logrado un respaldo mayoritario, pero en un país fragmentado le ha alcanzado para consolidar una base estable. Sobre ella reposa el fujimorismo: una maquinaria construida en torno a su figura, que la ha llevado nuevamente a la segunda vuelta y a obtener la primera mayoría relativa en ambas cámaras, asegurando influencia decisiva en el siguiente quinquenio. Es la octava vez que compite en elecciones y la cuarta que llega a segunda vuelta. Ha perdido siempre, pero acumula experiencia. En esta campaña optó por una estrategia distinta: bajo perfil, fortalecimiento orgánico y exposición tardía. A diferencia de liderazgos más estridentes, trabajó su aparato partidario con disciplina, recursos públicos y privados y sin confrontaciones innecesarias. Eso le permitió encabezar la primera vuelta con un modesto pero suficiente 17%. Su votación se concentró en Lima y el norte, zonas densamente pobladas que explican también su significativa representación parlamentaria. La derecha más radical, que ha llevado al límite el discurso del fraude, la respaldará sin exigir mayores concesiones. Frente a Sánchez, percibido por ese sector como ilegítimo, Keiko parte con ventaja organizativa: estrategia, estructura, financiamiento y redes de apoyo. Pero esa base no garantiza el triunfo. El desafío es político, no solo electoral. Ya marcó distancia con su ala más extrema, pero ganar exige desplazarse hacia el centro. Eso supone evitar la reedición de la polarización del 2021, que evidenció fracturas -Lima/provincias, urbano/rural, integrados/excluidos- que le dieron un contraproducente respaldo mediático, pero no mayoría social. Como lidereza de un partido dinástico, carga el peso del gobierno de su padre -“mochila”, dijo-, pero también el suyo: ha sido responsable de una década de inestabilidad y erosión democrática. Pero, sus 22 senadores y 40 diputados, disciplinados y leales, la colocan en una posición de ventaja frente a Juntos por el Perú, sea como gobierno o como oposición. No obstante, si gobernar le ha sido esquivo, acumular poder no. Se ha constituido en la cabeza de la corriente política más gravitante de la última década y media. En ese tiempo ha tejido vínculos y compromisos de diverso tipo, y ha protegido intereses propios y ajenos. Si las campañas son el campo de batalla de las emociones y simbolismos, la pregunta es qué puede generar la candidata de Fuerza Popular para ganar”. #Keiko #EleccionesPerú2026












🇵🇪🇨🇱 Perú entrará en una guerra contra Chile de permitirse el fraude electoral a favor del comunista Roberto Sánchez y su aliado Antauro Humala, quien estuvo 18 años preso por asaltar una comisaría y asesinar a cuatro policías. Sus propuestas también incluyen cambiar la Constitución, liberar terroristas, sumarse a los BRICS, nacionalizar el Banco Central, canales de TV, empresas extranjeras y reemplazar la religión católica por la “Iglesia Tahuantinsuyana”, un culto indigenista a la Pachamama como nueva religión oficial del Estado.














🗣️🔴 Keiko Fujimori: "Me han echado la culpa de todo sin haber sido presidenta" f.mtr.cool/jokfmbnxnz



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