
El Vasco Aguirre es un hombre de tradiciones. Jugar feo, pero defensivamente extraordinario, sucedió ya con Bora en 1986. Y fue nuestra mejor participación. Aguirre lo entendió, hizo concentración larga y con piedra y lodo ha ganado sus primeros dos encuentros. Que no sorprenda ver a Ochoa en el tercer juego, como ya lo hiciera Nacho Trelles con la Tota Carbajal en 1966. La diferencia es que ahí ya estábamos eliminados.






















