Martin Varsavsky@martinvars
Bea con todo el respeto y por nuestra amistad de colegas en Horizonte voy a debatir tu defensa de que España hace lo correcto al no sumarse a la operación de Estados Unidos e Israel contra Irán porque “se aferra al Derecho Internacional” y “no se trata de política sino de normas”. Este es un ejercicio de legalismo selectivo que roza la complicidad con uno de los regímenes más sanguinarios del planeta: el ayatolá que ejecuta opositores en masa, dilapida mujeres, persigue y mata homosexuales y lleva 45 años prometiendo borrar Israel del mapa mientras arma a Hamás, Hezbolá y hutíes para matar a miles de civiles inocentes hasta en mi país natal de Argentina. El artículo 51 de la Carta de la ONU reconoce la legítima defensa anticipatoria ante una amenaza inminente, y Irán ya había lanzado misiles balísticos directos contra Israel, estaba a semanas de tener arma nuclear según la propia IAEA y sus proxies han causado decenas de miles de muertos desde 2023; esperar el permiso del Consejo de Seguridad bloqueado por los vetos de Rusia y China, socios de Teherán, no es respeto al Derecho, es suicidio colectivo, como lo demostró Israel en 1981 con Osirak o en 2007 con Siria, evitando catástrofes nucleares que nadie lamenta hoy. Lo más indignante es la hipocresía de Sánchez y quienes lo aplauden: este mismo Gobierno reconoció Palestina unilateralmente violando los Acuerdos de Oslo, regularizó a medio millón de ilegales saltándose la Ley de Extranjería y directivas europeas, ignoró euroórdenes contra Puigdemont y apoya a Marruecos en el Sáhara pese a resoluciones de la ONU, pero de repente “todos debemos cumplir las normas” solo cuando se trata de defender a Occidente de un régimen teocrático expansionista que ya controla el Estrecho de Ormuz y ha disparado el precio del petróleo un 18 % en cuatro días, golpeando directamente las gasolineras y la cesta de la compra de los españoles. Negar las bases de Rota y Morón a nuestro aliado principal de la OTAN debilita nuestra seguridad, expone a los 30.000 españoles en el Golfo y envía un mensaje de debilidad que Hezbolá lee como invitación a atacar Europa, donde ya tiene células activas; y lo peor, cuando la propia embajada iraní en Madrid y los medios del régimen agradecen públicamente la “valentía” de Sánchez, eso no es neutralidad, es posicionarse del lado del terrorismo islámico disfrazado de pacifismo woke. El mundo real no funciona con artículos de la ONU que nadie respeta salvo cuando conviene: Rusia invade Ucrania, China amenaza Taiwán sin mandato claro, pero España prefiere mirar hacia otro lado mientras un régimen que usa niños como carne de cañón se arma hasta los dientes. No, Beatriz, esto no es “cumplir todos las normas”, es cobardía moral y daño directo a los intereses nacionales; el Derecho Internacional no puede ser un escudo para proteger a quien viola todas las resoluciones sobre su programa nuclear y todos los derechos humanos, porque eso no es legalismo, es complicidad ideológica con los ayatolás que celebran nuestra neutralidad mientras siguen matando.