


Salas espejo, espionaje, uso discrecional de recursos y logística del Estado y de la ciudad al servicio de intereses particulares, en lugar de la seguridad de los guayaquileños. Los recursos públicos existen para proteger a la ciudadanía, no para alimentar conspiraciones ni beneficiar a unos pocos. La seguridad no puede convertirse en una herramienta de poder político.




















