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@TNT1987a

Del pasado honor, del presente orgullo!! 🇪🇦🇪🇦🇪🇦 Si eres una persona con valores, honestidad, sinceridad y pensamiento crítico sígueme. Si no! ⛔️

Katılım Kasım 2014
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Si crees que decides por ti mismo… ya han ganado. La guerra ya no se libra con armas, se libra en tu mente.
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🧠 PRUEBA SOCIAL Y GUERRA COGNITIVA: INGENIERÍA DEL CONSENSO EN OPERACIONES DE INFLUENCIA DIGITAL ⚠️ No es viralidad… es manipulación: así fabrican el consenso que cambia lo que piensas La prueba social (social proof) es un atajo cognitivo fundamental en el comportamiento humano: cuando percibimos que muchas personas aprueban una idea, producto o causa, tendemos a considerarla más creíble, segura o socialmente válida. Este mecanismo actúa especialmente en contextos de incertidumbre, donde los individuos sustituyen su propio juicio por señales externas agregadas. En entornos digitales, esta evidencia social se manifiesta a través de métricas visibles como likes, retuits, comentarios, visualizaciones, reseñas, rankings o tendencias. Estas señales, aunque aparentemente neutras, tienen un impacto directo en la percepción de credibilidad y relevancia. La investigación experimental demuestra que estas señales pueden inducir efectos de arrastre (herding), generando cascadas informacionales en las que los individuos imitan comportamientos previos incluso cuando su información privada sugiere lo contrario. En el contexto de las operaciones psicológicas (psyops) y las campañas de influencia, la prueba social deja de ser un fenómeno espontáneo y pasa a ser un vector estratégico deliberadamente manipulado. Esto se logra mediante infraestructuras de amplificación que incluyen bots automatizados, trolls, cuentas humanas pagadas y redes coordinadas híbridas. El objetivo operativo es fabricar o simular consenso, de forma que tanto los usuarios como los algoritmos interpreten señales artificiales como popularidad genuina. Este mecanismo permite influir en decisiones políticas, sociales o económicas sin necesidad de convencer directamente a cada individuo. Este documento desarrolla un modelo completo del fenómeno, incluyendo definiciones conceptuales, tácticas operativas, casos documentados, análisis técnico de detección, implicaciones legales y estrategias de mitigación. 🧩 Marco conceptual y definiciones La prueba social se define como un fenómeno de influencia social mediante el cual las personas infieren qué es correcto o verdadero observando el comportamiento de otros. No se trata únicamente de presión social, sino de influencia informacional: el individuo interpreta la conducta colectiva como evidencia. En plataformas digitales, esta dinámica se traduce en señales cuantificables que actúan como heurísticas cognitivas. Estas señales no solo afectan a los usuarios, sino también a los algoritmos de recomendación, que amplifican contenido en función de su interacción percibida. Este fenómeno está estrechamente vinculado a conceptos como: ▪️ Principios de persuasión (Cialdini)• ▪️Cascadas informacionales. ▪️ Sesgos de validación social. Por otro lado, las psyops (operaciones psicológicas), en su definición doctrinal, consisten en acciones planificadas destinadas a influir en emociones, razonamiento y comportamiento de audiencias específicas mediante comunicación estratégica. En este análisis se adopta una visión amplia del término, incluyendo tanto campañas militares como operaciones de influencia en entornos digitales. La desinformación se define como contenido falso o engañoso difundido con intención de manipular o causar daño, diferenciándose de la misinformación por la existencia de intencionalidad. Un elemento clave es el comportamiento coordinado inauténtico (CIB), que no se centra únicamente en el contenido, sino en la forma en que se organiza y ejecuta la actividad. La manipulación se produce mediante coordinación, ocultación de identidad y amplificación artificial. Finalmente, la manipulación moderna combina tres elementos: ▪️Automatización (bots) ▪️Intervención humana (trolls y operadores) ▪️Externalización (empresas privadas o agencias) Continúa en el post siguiente
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Diego 🇪🇦🇪🇦
🛡️ ESTRATEGIAS DE MITIGACIÓN Para analistas y periodistas, es fundamental tratar la prueba social como un indicador potencialmente manipulado, no como evidencia. El análisis debe centrarse en patrones de coordinación y no únicamente en el contenido. Las plataformas deben implementar mecanismos de fricción que dificulten la amplificación artificial, así como mejorar la transparencia de sus procesos. Los reguladores deben adoptar un enfoque sistémico, centrado en los mecanismos de recomendación y amplificación, en lugar de limitarse a la moderación de contenido individual. 🚨 Conclusión La prueba social es una de las herramientas más poderosas en las psyops modernas. No porque cambie directamente la opinión de las personas… Sino porque altera la percepción de lo que los demás piensan. Y cuando eso ocurre, el comportamiento humano cambia por sí solo. #Psyops #OperacionesPsicológicas #Narrativas Si te ha gustado el artículo agradecería tu like y RT. Gracias 🫡
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📡 CASOS DOCUMENTADOS Diversos casos reales ilustran el uso de la prueba social en operaciones de influencia. La operación atribuida a la Internet Research Agency mostró el uso sistemático de identidades falsas, páginas y comunidades diseñadas para aparentar activismo local. La interacción acumulada generaba la ilusión de apoyo orgánico, amplificando la credibilidad de las narrativas. El caso “Wilson Edwards”, analizado por Meta, demostró cómo una identidad ficticia puede ser amplificada inicialmente por redes inauténticas y posteriormente por cuentas reales, generando un efecto de legitimación progresiva. La operación Doppelganger evidenció el uso de dominios que imitaban medios de comunicación. Más de 50 sitios fueron utilizados para difundir contenido alineado, apoyado por engagement artificial, incluyendo la compra de likes. El informe de Graphika sobre Spamouflage mostró la evolución hacia formatos audiovisuales, donde las visualizaciones y la estética de influencer se convierten en nuevas formas de prueba social. Los datos publicados por plataformas como Google, TikTok o X reflejan la escala industrial del fenómeno, con miles de cuentas eliminadas y redes desmanteladas regularmente. 📊 DETECCIÓN TÉCNICA La detección de estas campañas requiere un enfoque basado en patrones y no únicamente en contenido. Las señales más relevantes incluyen la sincronía temporal, donde múltiples cuentas publican o interactúan en ventanas extremadamente estrechas. Este comportamiento es difícil de explicar mediante actividad orgánica. La similitud de contenido es otra señal clave, incluyendo la repetición de hashtags, imágenes o combinaciones de enlaces. El análisis de redes permite identificar clústeres de cuentas que interactúan entre sí de forma anómala, así como estructuras de amplificación concentrada. El uso coordinado de enlaces (coordinated link sharing) es especialmente relevante en campañas que buscan legitimar narrativas mediante fuentes intermedias. Las plataformas también utilizan señales técnicas no visibles, como dispositivos compartidos o patrones de creación de cuentas. Las herramientas disponibles incluyen sistemas de detección de bots, análisis de grafos y modelos de anomalía, aunque todos presentan limitaciones y requieren validación contextual. Una conclusión clave es que la coordinación es más diagnóstica que el contenido. ⚖️ IIMPLICACIONES ÉTICAS Y LEGALES La manipulación de la prueba social plantea problemas significativos. Desde una perspectiva ética, compromete la autonomía del individuo al explotar sesgos cognitivos sin consentimiento informado. Además, degrada el ecosistema de confianza, generando incertidumbre sobre la autenticidad de la información. Desde el punto de vista legal, la Unión Europea ha desarrollado marcos como el Digital Services Act (DSA), que establece obligaciones para la mitigación de riesgos sistémicos en plataformas digitales. En España, el procedimiento contra la desinformación define mecanismos de identificación y gestión de eventos informativos, aunque subraya la necesidad de respetar la libertad de expresión. En el ámbito comercial, la regulación de reseñas falsas ha adquirido especial relevancia. En Estados Unidos, la FTC ha prohibido la compra y venta de reseñas falsas, mientras que en la Unión Europea se exige verificar la autenticidad de las valoraciones. Continúa en el siguiente post🧐👇
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Diego 🇪🇦🇪🇦
Si crees que decides por ti mismo… ya han ganado. La guerra ya no se libra con armas, se libra en tu mente.
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@Alci346525Alci Se aprovechan de un mecanismo que se llama "prueba social"; a veces se usa en técnicas de marketing de forma comercial, en reseñas, etc.
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Alci 🇪🇦
Alci 🇪🇦@Alci346525Alci·
@TNT1987a Me parece muy interesante el documental Agentes del CAOS por que es algo que yo ya sabía o bueno no sabía por qué no entiendo de esto pero si sospechaba que en las redes la gente y los grupos se pueden manejar y crear falsas concentraciones de diferentes grupos enfrentados
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Alci 🇪🇦
Alci 🇪🇦@Alci346525Alci·
@TNT1987a O el documental El Gran Hackeo que cuenta el escándalos de Facebook y Cambridge Analytics
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Alci 🇪🇦
Alci 🇪🇦@Alci346525Alci·
@TNT1987a Te voy a preguntar aunque creo que la respuesta es si ¿ has visto el documental agentes del caos y lo que ocurrió con las elecciones cuando Trump gana las elecciones y la filtración de correos de Hillary Clinton del partido demócrata?
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Robustiano
Robustiano@Robustiano21·
Pero, ayudas para que? Donde van esas ayudas? Quien controla esas ayudas? ¡No tiene buena pinta esto!
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Diego 🇪🇦🇪🇦
La polémica final: si aceptamos que “autoridad” es un conjunto de señales explotables, entonces la discusión pública debería dejar de ser “combatamos los bulos” y pasar a “combatamos la falsificación de autoridad”. Porque un bulo sin autoridad muere; un bulo con autoridad se institucionaliza. DETECCIÓN Y MITIGACIÓN: RECOMENDACIONES PRÁCTICAS Estas recomendaciones no son un “manual de contra-psyops”; son higiene cognitiva y técnica orientada a reducir la exposición al sesgo de autoridad. 🔴Primero, cambia la pregunta: no “¿es verdad?”, sino “¿de dónde viene la autoridad que me lo hace creer?”. La lectura lateral —salir del sitio y verificar quién está detrás— es una estrategia demostrada en investigación educativa: compara el comportamiento de verificadores profesionales frente a usuarios que se quedan “pegados” a la página. 🔴Segundo, adopta un protocolo mínimo “anti-autoridad falsa”: ▪️Dominios y suplantación: mira el dominio letra a letra (cybersquatting). En operaciones como Doppelgänger, el dominio es el arma. ▪️Autoridad documental: ante “cartas” y “comunicados”, exige trazabilidad: ¿aparece en el canal oficial real? Ghostwriter explota el fetiche del PDF con sello. ▪️Autoridad “verificadora”: si un sitio dice “fact-checked”, pregunta quién lo audita. El caso RRN/WaronFakes muestra que el formato de verificación puede ser parte del engaño. ▪️Autoridad audiovisual: asume que audio/vídeo ya no son prueba por defecto. La FCC describe explícitamente el uso de clonación de voz en un contexto electoral. ▪️Desconfía del “urgente”: la urgencia es el lubricante del sesgo. Overload funciona porque roba tiempo y atención. 🔴Tercero, prioriza mitigación institucional, no solo individual. Los documentos europeos recientes que mapean campañas (IMS) insisten en que la respuesta requiere cooperación, capacidad analítica permanente y mejores contramedidas (incluida aplicación efectiva de sanciones cuando existan). En otras palabras: si la autoridad se falsifica industrialmente, la defensa no puede ser “cada ciudadano, un detective” como única estrategia. 🔴Cuarto, recomendación polémica pero necesaria para plataformas: dejar de vender “autoridad” como cosmética. Todo sistema de verificación, etiqueta o recomendación algorítmica es también una fábrica de señales. Si esas señales son capturables, se convierten en infraestructura para psyops. CONCLUSIONES Y LLAMADAS A LA ACCIÓN La conclusión incómoda es que el sesgo de autoridad no es un “error” que se arregle con más datos. Es un mecanismo social: nos permite vivir sin verificarlo todo. Precisamente por eso es tan explotable. Los casos recientes muestran una evolución: de “mentir” a falsificar el ecosistema que decide qué es creíble. Se clonan medios, se fabrican verificadores, se suplantan militares, se clonan voces presidenciales, se diseña saturación de verificadores y se fuerza “autoridad prestada”. Llamadas a la acción, sin romanticismo: ▪️Si trabajas en medios, verificación o academia: tu atención es un recurso estratégico. Overload existe porque el ecosistema premia la reacción. Ajusta rutinas para no convertirte en altavoz involuntario. ▪️Si diseñas producto o moderación: deja de pensar en “contenido falso” y empieza a pensar en “autoridad falsa” (logos, dominios, suplantación de roles). Eso es lo que escala. ▪️Si eres usuario: la habilidad cívica del siglo XXI no es “leer mucho”, es leer lateralmente y frenar el reflejo de obedecer a símbolos. Hay evidencia de que se puede enseñar y aprender. La polémica final para que duela donde tiene que doler: Si tu criterio depende de títulos, logos o del tono de quien habla, no te estás informando: estás delegando tu capacidad de pensar. Y en psyops, eso es exactamente lo que buscan. FIN #Psyops
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Diego 🇪🇦🇪🇦
Caso Taiwán: suplantación militar y deepfakes en un entorno de intimidación (2024). El National Security Bureau describe patrones de desinformación atribuida a China contra Taiwán: uso de cuentas inauténticas, hackeo para impersonar ciudadanos y, de forma especialmente relevante para este artículo, impersonación de personal de la marina/fuerza aérea/guardacostas para difundir información falsa y “crear desconfianza en el ejército”, además de deepfakes de figuras políticas. Este es el sesgo de autoridad aplicado a la psicología del orden y la seguridad: si “lo dice alguien del ejército”, el cerebro re-clasifica el mensaje como “alerta interna”. Nivel de evidencia: alto (informe oficial taiwanés), aunque debe leerse como atribución gubernamental (con sus intereses estratégicos). Caso influencia y “covert news sites”: autoridad periodística prefabricada (2024–2025). El informe del Microsoft Threat Analysis Center señala actividad de influencia con “personas” y sitios que se hacen pasar por medios; identifica, por ejemplo, una red iraní (Storm-2035) de webs “masquerading as news outlets”. De forma convergente, OpenAI documenta casos donde actores usaron modelos para generar biografías y posts de cuentas que se hacían pasar por periodistas y analistas, como parte de operaciones encubiertas. La clave aquí es que la autoridad ya no es solo un logo: es un rol social completo (el “periodista”, el “analista”, el “medio europeo independiente”), construido para activar confianza automática. Nivel de evidencia: medio-alto (informes corporativos con detalle parcial; impacto medido suele ser limitado o difícil de verificar externamente). DISCUSIÓN: TÁCTICAS, MECANISMOS PSICOLÓGICOS, EVIDENCIA, IMPACTO Y ÉTICA La lectura transversal de estos casos sugiere una tesis incómoda: la desinformación moderna no trata tanto de convencer como de “autorizar”. El objetivo es que el receptor baje el umbral de exigencia (“si lo dice un medio / una institución / un líder, no necesito comprobar”). Ese umbral bajo se activa por dos vías principales: 1️⃣Ruta periférica por sobrecarga. Cuando el usuario está saturado, decide por señales: estética de medio, tono “serio”, supuestos expertos. Esto encaja con la idea de que, en baja elaboración, las “pistas” contextuales pesan más. 2️⃣Credibilidad como sustituto de evidencia. El trabajo clásico sobre credibilidad muestra que la fuente puede modular aceptación y persistencia. En el ecosistema digital, la “fuente” es maleable: puede ser un dominio falso, un supuesto verificador, un documento falsificado o una voz clonada. Esto abre una discusión ética explosiva: el daño no es solo que “la gente crea bulos”, sino que se devalúa la noción de autoridad legítima. Si cualquiera puede copiar el uniforme (literal o simbólico), la sociedad entra en un dilema: o cree demasiado (vulnerabilidad) o deja de creer (cinismo). Y el cinismo es el terreno ideal para la injerencia: cuando “todo da igual”, gana quien grita más o quien manipula mejor. El caso de “Overload” lleva esto a un extremo: ya no se manipula solo al público, se manipula a los intermediarios de confianza para que sean vector. Esa “autoridad prestada” es una forma de externalización forzada: obligas a verificadores y periodistas a mirar tu basura, y luego conviertes su atención (aunque sea crítica) en señal de relevancia. En términos de evidencia, conviene separar tres capas: ▪️Existencia de la actividad: en muchos casos es robusta (incautaciones, informes técnicos, trazas de dominios, patrones de coordinación). ▪️Atribución: a menudo es probabilística o alegada (empresa/Estado, proxies, “Kremlin-linked”). El debate no invalida el fenómeno; exige honestidad al describirlo (y evita convertir el análisis en propaganda inversa). ▪️Impacto real: es lo más difícil. Algunas operaciones logran escala; otras parecen tener poco engagement, pero aun así pueden influir si penetran en nodos de autoridad (medios, instituciones, líderes). Continúa🧐👇
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Diego 🇪🇦🇪🇦
NO CREES EN LA VERDAD, CREES EN QUIEN LA DICE: ASÍ FUNCIONA EL SESGO DE AUTORIDAD. Cómo gobiernos, expertos y medios utilizan la autoridad percibida para moldear lo que piensas sin que te des cuenta. Si una persona con bata blanca dice algo, tu cerebro baja la guardia. Si lo dice un político, un experto o un medio “oficial”, lo aceptas más rápido. No porque sea verdad… sino porque parece incuestionable. Esto no es casualidad. Es ingeniería psicológica. El “sesgo de autoridad” no es un fallo menor de la mente: es un atajo que, bien explotado, permite sustituir evidencia por emblemas. Donde tú crees que estás leyendo “hechos”, muchas veces estás reaccionando a señales: un sello institucional, una bata blanca, un tono periodístico, una web que parece la de un medio legítimo, una voz “reconocible” en un audio, o el simple encuadre “esto está verificado”. La psicología social lleva décadas demostrando que la obediencia y la persuasión aumentan cuando la fuente parece prestigiosa o experta, incluso si el contenido es pobre o dudoso. En los últimos cinco años, operaciones de manipulación e injerencia (FIMI) han profesionalizado justo eso: no solo fabrican narrativas, fabrican “autoridad”. Los casos contemporáneos que analizamos (2021–2026) muestran patrones repetidos: 🔷️Suplantación de medios y organismos (webs “clon” y dominios casi idénticos) para secuestrar la credibilidad del periodismo y de instituciones públicas. 🔷️Falsos “verificadores” y pseudo-medios con estética editorial, automatización y traducciones masivas, diseñados para parecer “independientes” y “fact-checked”. 🔷️Ataques multivector que combinan hackeo, filtraciones, falsificación documental y propaganda para que el bulo entre en la conversación como si fuera un comunicado oficial. 🔷️Deepfakes y clonación de voz: el salto cualitativo no es “IA”, es autoridad sintética (la voz del presidente, el mensaje del ejército, el clip del líder “pidiendo rendición”). 🔷️“Lavado” de desinformación (information laundering): la operación no busca convencerte directamente; busca forzar a periodistas, verificadores y expertos a mirar y, sin querer, amplificar. Lo polémico —y necesario— es esto: la autoridad no solo se falsifica; también se alquila, se terceriza y se automatiza. Y cuando la ciudadanía confunde “señal de prestigio” con “prueba”, la democracia paga el precio en confianza social, polarización, cinismo y apatía. INTRODUCCIÓN TEÓRICA El sesgo de autoridad puede describirse como la tendencia humana a dar más peso (y menos escrutinio) a mensajes asociados a figuras, instituciones o símbolos de prestigio: jerarquía, uniformes, títulos, marcas mediáticas conocidas, o “credenciales” percibidas. No es solo “creer al que manda”: es externalizar el juicio para ahorrar esfuerzo cognitivo. La investigación clásica sobre obediencia demuestra hasta qué punto la presencia de un marco de autoridad puede escalar la conformidad. En el experimento de obediencia de Stanley Milgram, la mayoría de participantes continuó administrando descargas hasta niveles máximos bajo instrucciones de un experimentador, a pesar del malestar observado. Ese hallazgo no “explica internet”, pero sí explica un principio básico: la autoridad desplaza frenos morales y epistémicos (y lo hace con sorprendente facilidad). En persuasión, el efecto también está bien establecido: la credibilidad de la fuente influye en la aceptación del mensaje. Carl I. Hovland y Walter Weiss estudiaron cómo la credibilidad del comunicador altera la efectividad de una comunicación y discutieron dinámicas como el “sleeper effect” (cambios de actitud que pueden persistir o reconfigurarse con el tiempo). #Psyops #Narrativas #SesgoAutoridad #GuerraCognitiva Continúa en siguiente post🧐👇
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Diego 🇪🇦🇪🇦
@pilarrangel69 De eso sabemos bien los españoles: llevamos siglos cargando con la leyenda negra antiespañola, una operación perfectamente ejecutada contra nuestra nación y nuestros intereses.
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Pilar Rangel
Pilar Rangel@pilarrangel69·
@TNT1987a Tantas veces que no tenemos contranarrativas y que nos ganan por ello...
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No, este mensaje no es un llamamiento a la paz. Es una pieza de comunicación estratégica cuidadosamente diseñada. Y antes de nada: no estoy a favor de la guerra, ni de la escalada, ni de las agresiones —vengan de quien vengan—. Ni las de EE.UU., ni las de Israel, ni las de Irán. Porque cuando empieza la guerra, pierde la gente de a pie. Dicho esto, conviene no confundir rechazo a la guerra con aceptar cualquier narrativa. Irán no intenta convencerte de que es perfecto. Intenta algo mucho más eficaz: que dudes de todo lo demás. Habla de “no agresión”, pero omite deliberadamente su papel en la financiación y apoyo a actores armados en la región. Habla de “defensa”, pero ignora cómo proyecta influencia más allá de sus fronteras mediante terceros. Habla de “verdad”, pero selecciona qué hechos entran en el relato… y cuáles desaparecen. Esto no es casualidad. Es framing. Se construye una narrativa donde Irán es la víctima racional, EE.UU. el agresor manipulable e Israel el titiritero. Un esquema simple, emocional y fácil de consumir. Exactamente lo que funciona en la guerra cognitiva. El uso de hechos históricos reales —como el golpe de 1953— no busca contextualizar, sino legitimar. Porque la propaganda más eficaz no inventa: selecciona. Mientras tanto, el mensaje apela a valores universales —niños, sufrimiento, dignidad— para activar la emoción y desactivar el análisis. No te pide que pienses en todo el tablero, te empuja a elegir un bando. Y ese es el peligro. Rechazar la guerra no significa tragarse cualquier relato. Significa analizar todos. Porque en el mundo actual, la batalla no es solo militar. Es narrativa. Y si tras leer un mensaje solo ves a un culpable y a una víctima… probablemente no estás viendo la realidad completa. #Geopolítica #PsyOps #GuerraCognitiva #Narrativa
Carlos Sánchez@Cyandeceres

Mensaje del Presidente de la República Islámica de Irán, Masoud Pezeshkian, al pueblo de EEUU. "En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso Al pueblo de los Estados Unidos de América, y a todos aquellos que, en medio de una avalancha de distorsiones y narrativas fabricadas, siguen buscando la verdad y aspiran a una vida mejor. Irán —por su propio nombre, carácter e identidad— es una de las civilizaciones continuas más antiguas de la historia de la humanidad. A pesar de sus ventajas históricas y geográficas en diversos momentos, Irán nunca ha elegido, en su historia moderna, el camino de la agresión, la expansión, el colonialismo o el dominio. Incluso después de haber sufrido ocupación, invasión y presión sostenida por parte de potencias globales —y a pesar de poseer superioridad militar sobre muchos de sus vecinos—, Irán nunca ha iniciado una guerra. Sin embargo, ha repelido con resolución y valentía a aquellos que lo han atacado. El pueblo iraní no alberga enemistad hacia otras naciones, incluidas las de América, Europa o los países vecinos. Incluso ante intervenciones y presiones extranjeras repetidas a lo largo de su orgullosa historia, los iraníes han trazado consistentemente una clara distinción entre los gobiernos y los pueblos que gobiernan. Este es un principio profundamente arraigado en la cultura iraní y en la conciencia colectiva —no una postura política temporal. Por esta razón, presentar a Irán como una amenaza no es consistente ni con la realidad histórica ni con los hechos observables en la actualidad. Tal percepción es producto de los caprichos políticos y económicos de los poderosos: la necesidad de fabricar un enemigo para justificar la presión, mantener el dominio militar, sostener la industria armamentística y controlar los mercados estratégicos. En tal entorno, si una amenaza no existe, se inventa. Dentro de este mismo marco, los Estados Unidos han concentrado el mayor número de sus fuerzas, bases y capacidades militares alrededor de Irán —un país que, al menos desde la fundación de los Estados Unidos, nunca ha iniciado una guerra. Las recientes agresiones estadounidenses lanzadas desde estas mismas bases han demostrado cuán amenazante es realmente tal presencia militar. Naturalmente, ningún país enfrentado a tales condiciones renunciaría a fortalecer sus capacidades defensivas. Lo que Irán ha hecho —y sigue haciendo— es una respuesta mesurada basada en la legítima defensa propia, y de ninguna manera una iniciación de guerra o agresión. Las relaciones entre Irán y los Estados Unidos no fueron originalmente hostiles, y las primeras interacciones entre el pueblo iraní y el pueblo estadounidense no estuvieron marcadas por hostilidad ni por un golpe de Estado —una intervención ilegal estadounidense de 1953. El punto de inflexión, sin embargo, fue la intervención destinada a impedir la nacionalización de los propios recursos de Irán. Ese golpe de Estado interrumpió el proceso democrático de Irán, restableció la dictadura y sembró una profunda desconfianza entre los iraníes hacia las políticas de EE.UU. Esa desconfianza se profundizó aún más con el apoyo de Estados Unidos al régimen del Shah, su respaldo a Saddam Hussein durante la guerra impuesta de los años 80, la imposición de las sanciones más largas y completas de la historia moderna, y, finalmente, la agresión militar no provocada —dos veces, en medio de negociaciones— contra Irán. (...)" 1/2 (Sigue en el siguiente post)

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