
TIERRAS ARGENTINAS BAJO DOMINIO LEGAL DE ESTADOS EXTRANJEROS: EL OBJETIVO DE MILEI Después de casi quince años de vigencia de la Ley de Tierras (N° 26.737), que impide que más del 15% del total de las tierras rurales argentinas esté en manos de propietarios extranjeros, sólo el 4,97% de los dueños de esas tierras son forasteros. De hecho, en 20 de las 23 provincias, menos del 10% del suelo rural pertenece a propietarios foráneos. Y en 14 provincias, el porcentaje es menor al 5%. Esos indicadores revelan con fría objetividad que no existe una demanda insatisfecha de tierras argentinas a nivel global. Entonces ¿cómo se explica la desesperación de Javier Milei, Federico Sturzenegger y Luis Toto Caputo por eliminar el tope del 15% y permitir que propietarios extranjeros puedan comprar la cantidad de tierras que quieran? Hay sólo una explicación: los libertarios planean abrir una ventana para que un puñado de Estados extranjeros compren enormes extensiones de tierras en Argentina. Se trata de Estados que hoy están en manos de gobiernos ideológicamente muy afines con el mileísmo, no de grandes inversiones privadas. La ventana ya está diseñada y forma parte del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que en principio asegura que estará “prohibida la adquisición de tierras rurales” por parte de Estados extranjeros o de empresas con participación estatal de otros países. Sin embargo, el texto agrega: “salvo que medie solicitud expresa de la provincia en cuyo territorio se encuentren ubicadas dichas tierras y autorización previa del Poder Ejecutivo Nacional”. Con dos papelitos, firmados por un funcionario nacional y otro provincial, respectivamente, quedaría plenamente habilitada la venta a otros Estados de todas las tierras argentinas que un gobierno extranjero quiera comprar. Sin límites.







