
Esta noticia no ha tenido suficiente repercusión. Un grupo de los radicales que acosaban a FAMILIAS CON NIÑOS por vestir camisetas de España, llegó a perseguir a una hasta su portal. Cuando el periodista grabó, cinco de esos hijos de puta fueron a por él. Le exigieron borrar el vídeo y, cuando lo hizo, no fue suficiente: insistieron en que lo eliminara también de la memoria del teléfono. Le escupieron, le agarraron del brazo, le golpearon el móvil y le amenazaron con reventárselo si no obedecía. La noticia, por cierto, ni siquiera va firmada: así de normalizado está ya atacar a un periodista por hacer su trabajo. Al menos tenemos el video. Esta es la realidad en la que Bildu y PNV están tan cómodos. Y que poco nos sorprende el nulo apoyo a este periodista, de los voceros del Gobierno.

















