
Un caso de uso de la técnica de contraespionaje "la trampa del canario", popularizada por Clancy en las novelas de Jack Ryan: En Alberta, Canadá, para identificar el origen de una filtración de su lista electoral. La idea es introducir pequeñas modificaciones únicas, en este caso entradas falsas, en cada copia de un documento o base de datos entregada a distintos destinatarios, de modo que si la información se filtra, las alteraciones permiten rastrear con exactitud quién fue el responsable. Los partidos que se prensentan a las elecciones tienen acceso a la base de datos de electores, pero no pueden vender esa info o publicarla sin permiso. En este caso, un grupo separatista llamado The Centurion Project había publicado la base de datos en línea con datos de votantes, y como las entradas ficticias coincidían con las insertadas en la copia entregada al Partido Republicano de Alberta, identificaron al culpable y cerraron la web. El artículo de Ars Technica deja caer que es una praxis común en el sector privado: Desde Apple o Tesla para detecar topos que filtran hasta estudios de cine o gestores de campañas políticas. arstechnica.com/tech-policy/20…

