Andrés Cánepa@AndiCanepa
“Chorros”, le grita a un cúmulo de colegas precarizados. Es la imagen del desconcierto. Del odio senil, irracional. No es Adorni el chorro, que se compró dos casas en un año y antes de entrar al Estado no tenía ni para el café. Tampoco Caputo, que le regala el carry trade a los amigos. Ni cerca su hermana, Spagnuolo y toda la runfla de droguerías que tienen un proceso en la justicia por el 3% en la ANDIS. Tampoco Frugoni, con 7 derpas en Miami sin declarar. Ni él mismo, que estafó a todos desde la investidura presidencial en la causa $LIBRA. Y puedo seguir. No, los chorros son los periodistas que, en su gran mayoría, no llegan a fin de mes. Está todo patas para arriba.