Tomás nomás retweetledi

Waldino Aguirre, el segundo máximo goleador de la historia de Central. Solo por detrás de Marco Ruben.
Durante la última dictadura Cívico-Militar, en la madrugada del 28 de octubre de 1977 lo subieron a un taxi y se lo llevaron a la Comisaria N°11. Cuando llegó, lo arrastraron de los pelos y lo torturaron hasta matarlo.
Fue denunciado por Gumersinda Otero por la desaparición de su hija Marta. La misma noche que Waldino murió, Marta Otero estaba a salvo en la casa de un matrimonio amigo.
Después del fútbol, él fue muy pobre y su casa era el armazón de un tranvía en Necochea al 4300.
Mientras lo golpeaban, los policías pusieron una radio a todo volumen para que no se escuchen los gritos ni la súplicas del “Torito”.
Falleció a causa de una hemorragia masiva por los golpes que recibió. En la autopsia se podía ver su hígado completamente destrozado y la marca de los zapatos de los oficiales en su pecho.
Sus últimas palabras fueron “estoy muy jodido hermano” a un recluso de la prisión cuando lo lanzaron al patio interno gravemente herido. Después de ese acto de crueldad, lo llamaron de vuelta para otra sesión de tortura y violencia desmedida, la cual terminó con su vida.
Central tiene memoria. Nunca más.

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