
A mis hijos les voy a contar que hubo una selección que nos enseñó:
Que la victoria nunca está por encima de los valores
Que los sueños se cumplen pero se necesita de esfuerzo, disciplina y perseverancia
Que lo primero y más importante es la familia
Y que dormir a tu bebé recién nacido puede ser la mejor manera de festejar un partido
Que los ídolos también piden perdón y dan gracias
Que jugar en equipo es reconocer el talento de cada uno
Que un asado con amigos es mejor que cualquier dieta
Que no necesitamos cábalas cuando hay talento y el trabajo duro
Que llorar no nos hace débiles, nos recuerda lo que realmente amamos
Que un cuerpo técnico paternal enseña más que cualquier otro
Que el mejor líder es el más humilde
Que la Virgen de Luján nos protege de cualquier adversidad, envidia o habladuría
Que el sacrificio por amor eleva el alma
Que es necesario hablar de Dios y entregarle a Él toda la gloria
Que las heridas no pueden ser calladas y la justicia siempre debe ser reclamada
Que los argentinos luchamos hasta el final y nunca nos rendimos
Que las cosas hechas con el corazón se convierten en hazañas
Y que todos juntos, más juntos que nunca, somos mejores.
Vean todo, escuchen todo, guarden cada imagen en los sentidos y con el corazón, escribamos esta historia y repitámosla mil veces hasta creerla, porque nosotros tenemos el privilegio de vivirlo.
Nosotros vamos a contarle a las próximas generaciones que existió una Selección Argentina que nos recordó que hasta en lo más simple, estamos llamados a la grandeza.
VAMOS ARGENTINA, CARAJO!! 🇦🇷🇦🇷🇦🇷

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