
Un traspié me llevo al hospital. “Será atendido por uno de los mejores médicos”, me dijeron a la entrada. Llegó el joven doctor. ¡Era un compatriota venezolano!. No solo me sentí orgulloso por el reconocimiento de sus colegas, también me conmovió pensar que el talento de mi coterráneo estuviera exiliado como millones, como yo. Mi compromiso es que el talento venezolano vuelva y nos apoye en la reconstrucción de Venezuela. Hoy con mi cabestrillo -que fue lo que me dejó el traspié- le agradezco al hospital la atención y la valoración de nuestros médicos exiliados. ¡El que se cae..se levanta! #Avanzamos #HastaElFinal














